Aguafuertes de Quinquela Martín en el Museo de Tigre

 

Publicado el abril 14, 2019

Escrito por Sonia Decker

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La obra de Quinquela Martin (1890-1977) no se discute ni tampoco se delibera sobre ella. Concita el fervor popular que llega por el afecto. No se plantea inútiles complejidades, porque ellas se encuentran en la diaria lucha del pueblo por las vicisitudes de la  vida. En 1920 el barrio de La Boca era un lugar periférico, donde múltiples asociaciones congregaban a sus habitantes, en su mayoría de origen genovés y la pintura de Quinquela se convirtió en el símbolo de esa identidad.

Abandonado a los pocos días de nacer en la Casa de Niños Expósitos fue adoptado por el matrimonio genovés integrado por Manuel Chinchella y Justina Molina. Fue Pío Collivadino quien descubrió su talento, aconsejándole que pintara en libertad obviando los lenguajes ortodoxos de la pintura y la problemática que se planteaban por entonces los artistas volcados a los caminos de la modernidad. Quinquela no hacía folklore, pintaba el ambiente donde vivía.

Si bien sus espectaculares y coloridos óleos son parte viva de la iconografía argentina y de las múltiples exposiciones que se han realizado a lo largo del tiempo, sus aguafuertes, algo desconocidas por el gran público, conforman un interesantísimo universo de inmensa fuerza expresiva.

En la primera mitad del siglo pasado, el grabado se presentó como un medio accesible  para que los artistas llegaran con su mensaje al común de la gente.

En 1940, Quinquela comienza a trabajar en sus primeras aguafuertes, fundando la Escuela de Artes Gráficas de la Boca que,  a instancias del diputado Martin Noel, lleva su nombre.

En el Museo de Arte Tigre se inauguró una excelente muestra de aguafuertes de Quinquela, provenientes de colecciones privadas. Agrupadas por temas, como la lucha del hombre con elementos gigantescos, el amor, el peligro, el drama, las inundaciones, o la alegría,  reflejan la realidad de la zona portuaria y su gente. También aparecen los temas más comprometidos, como los mitines obreros, los trabajadores heridos, o las imágenes de una ciudad futura y amenazante, plagada de rascacielos.

Los blancos y negros profundos y el hilo conductor de gruesas líneas revelan una desconocida faceta de Quinquela como dibujante, que transmite desde su intimidad más sincera y coherente, las problemáticas de un barrio trabajador. El drama se acentúa en las figuras de grandes dimensiones ubicadas generalmente en los primeros planos.

En los últimos años de su vida, Quinquela dedicó mucho tiempo  a la elaboración de estos trabajos, muchas veces intervenidos a mano por él  mismo y que en algunas ocasiones le ayudaron a sostener sus magros ingresos.

La muestra puede visitarse en el Museo de Arte Tigre, en el Paseo Victorica 972, de miércoles a domingo de 9 a 19 horas y sábados, domingos y feriados de 12 a 19.