Atención para aquellos que piensan comprar yates para guardar obras de arte

 

Publicado el diciembre 30, 2018

Escrito por Mario Gilardoni

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Si está dispuesto a pagar algunos millones de dólares para guardar obras de arte, tenga en cuenta que no está a salvo de la “piratería” fiscal o aduanera.

Se considera que en una de esas “pequeñas” naves atendidas por una tripulación de alrededor de 50 personas, que el medio ambiente –control de la luz, temperatura y humedad- está mejor garantizada que en las residencias particulares. Además, que la posibilidad de robos es prácticamente inexistente, aunque las compañías de seguros aconsejan colocar algunas copias de las obras más valiosas, guardando los originales en lugares más seguros. En este caso los seguros se hacen por separado ya que hay pólizas que en la mayoría de los caso superan el valor del yate.

Son varios los usuarios de este sistema de guarda en estas naves que han descubierto que no son del todo “paraísos fiscales” flotantes. Hay varios ejemplos que en los últimos tiempos han confirmado esta realidad.

Uno de los casos fue el incautamiento de la nave y su contenido artístico –que incluía un Basquiat de 39 millones de dólares, así como originales de Van Gogh, Monet, Calder y Rothko- perteneciente al empresario malayo Jho Low, ahora fugitivo y acusado de robar miles de millones de dólares del fondo de riqueza soberana de ese país.

Otro caso similar fue el de Vijay Mallya, ex presidente de la mayor cervecera de la India, acusado de mala conducta financiera y cuya nave fue confiscada en Malta. El navío fue vendido en 35 millones de euros, aunque la autoridades llegaron tarde para secuestrar los objetos artísticos que se encontraban a bordo.

Un caso que tuvo gran trascendencia fue cuando las autoridades aduaneras se apoderaron del yate Adix, perteneciente al ex funcionario español Jaime Botín, en el que se incautaron de un Picasso de 1906 con la imagen de la cabeza de una joven mujer. La operación se produjo en Córcega y si bien la argumentación es que el barco estaba bajo la bandera inglesa, los jueces hicieron caso omiso de ello ya que consideraron la obra como un tesoro nacional sujeta a la ley española.