Benicio Nuñez en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta, Stand 35

 

Publicado el septiembre 30, 2014

Escrito por Mario Gilardoni

Foto autor

Maestro Benicio Nuñez arlequines y simios 48x67 cm 1993

En el Centro Cultural Recoleta, Sala Cronopios, Junín 1930, Ciudad de Buenos Aires, en el stand número 35, la Galería Centoira, realiza una exposición de obras del Maestro Benicio Núñez, nacido el 23 de agosto de 1924, en Ia Provincia de Corrientes y fallecido en Buenos Aires a los 73 años de edad en 1997.
La muestra podrá ser visitada desde el jueves 2 a las 18 horas, hasta al lunes 6 de octubre de 2014 y el horario es de 14 a 21 horas.
Integran la exposición 17 obras, de distintos tamaños.
En sus inicios en sus trabajos se adhirió como fundador, al «grupo arte concreto invención», conjuntamente con grandes maestros, que siguieron enmarcados en dicha veta especifica. Después, derivo en un arte figurativo simbólico, con aspectos y estilos naif.
Cabe destaca que entre sus maestros más relevantes, está la figura del Arquitecto Tomás Maldonado.
En el Maestro Benicio Núñez, es difícil no encontrar similitudes, semejanzas y aires vinculantes entre sus trabajos.
Las obras elegidas lo muestran en forma palpable.
No debemos olvidar que hay trabajos del maestro Núñez, diseminados en toda América y Europa, dado que en su larga estada en Italia, produjo una serie de trabajos que coleccionistas de Italia, Francia, Alemania, España, Suiza, Gran Bretaña, Austria, etc, conservan entre sus elegidas.
Tuvo numerosos premios a lo largo de su vida, incluyendo un honroso tercer premio en la Segunda Bienal Internacional de San Pablo Brasil (1952).
También integró la memorable exposición «50 años de la Pintura Argentina», que recorrió por dos años, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela.
Integró una exposición itinerante en los Estados Unidos de América.
Esta muestra, quiere expresar, diversas misturas de la forma y el relato que produce la lectura de cada una de sus obras.
No podemos eludir nunca, la imaginación que en cada una de sus obras, luce sin falta, porque la fantasía, la visión, el ensueño y la imaginación del maestro, luce permanentemente.
Su obra es constante, invariable y entera. En realidad es más: perenne.
La fluidez de sus trazos y a la vez, puntualmente encuadrados, finamente definidos, la hacen irreproducible y única. Por tal motivo, se puede concluir, que cada obra, es imposibles de imitar .
Hay en todos sus trabajos, -indefectiblemente-, una intención y objetivo innato, de mostrar diversos aspectos de la vida, reflejados en sus personajes, vestidos, en el sentido atávico y recurrente, con formas, runas y perfiles, que le dan acento modular, que armonizan con su idea primigenia.
Lo mismo sucede, -como en esta presentación-, con plantas, animales, cosas y objetos, que adquieren una identidad tan especial como exclusiva.
Todas las formas que utiliza nuestro maestro, encerradas en cada obra, unas veces personales, otras, a veces simplistas, -a primera vista-, luego complejas, liadas y envueltas, entretejidas por rasgos de sencillez y humanidad.
Cada obra tiene una lectura única.
Cada dibujo, cada color que lo impregna, posee la luz del alma, del espíritu y de la energía de los sentidos.
A medida que se penetra en cada uno de sus trabajos, se comprende la profundidad de sus creaciones, apasionadas y muchas veces exaltadas, por la condición humana.
Lo de Benicio, es tal cual, siempre revivió en su pincel y en sus colores, su imaginación y ensueño, para hacerlo realidad en cada hoja fría e inhóspita del papel, para vestirlo después, de manera emotiva y conmovedora.