Bilbao; Lygia Clark en el Guggenheim

 

Publicado el octubre 4, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

Foto autor

Hasta fines de octubre está abierta al público en las salas del tercer piso del Museo Guggenheim de Bilbao la muestra que esta institución dedica a la obra de la reconocida artista brasileña Lygia Clark, en ocasión del centenario de su nacimiento en 1920. Mujer, y latinoamericana, dos pautas insoslayables en las propuestas museológicas de la vigente corrección política.

La exposición, que lleva por título “Lygia Clark, la pintura como campo experimental”, abarca su producción entre los años 1948 y 1958, a los que se considera como decisivos en su evolución creativa. A partir de la figuración clásica de sus comienzos, donde aborda la figura, la composición y el paisaje, la muestra pone de relieve, a través de 83 pinturas, el proceso crucial que va llevando su obra hacia los derroteros de la abstracción geométrica (ver el ejemplo que ilustra estas líneas).

Su obra posterior consolida el concepto que la propia artista definió en 1956, cuando expresó que se planteaba la pintura “como un campo experimental”. Su fallecimiento en Río de Janeiro en 1988 la encontró ya convertida en figura muy destacada del arte latinoamericano. De su vasta producción se hizo cargo la Asociación Cultural que lleva su nombre, la que junto con sus herederos hicieron posible esta exposición al facilitar la obra al Museo Guggenheim. La muestra se inauguró el 6 de marzo de este año, y pocos días más tarde debió clausurarse por las circunstancias de la pandemia que aún nos afecta. El paulatino proceso de reapertura de los espacios públicos en España posibilitó que, con las salvaguardas sanitarias usuales, la muestra fuera ampliamente visitada.

La curaduría de esta exposición es de Geaninne Gutiérrez-Guimaräes, quien es autora asimismo de los textos principales del catálogo especialmente editado (38 euros en la librería del museo). Si no se concreta la prórroga a la que aspira, esta muestra se trasladará antes de fin de año a la sede del Guggenheim de Venecia.

Buena noticia es que la reapertura del Guggenheim-Bilbao incluyó también la de su variada propuesta gastronómica encarnada en los restaurantes Nerúa y Bistró, y la cafetería. Optamos en esta ocasión por el Bistró, que ofrece un menú muy tentador de tres pasos por 30 euros. Juzguen nuestras elecciones: de entrante, la terrina de txangurro con cogollos de Tudela; de principal, las albóndigas de bacalao con salsa vizcaína, y de postre, las torrijas caramelizadas en sartén con un acompañamiento de helado para refrescar la ingesta. Como vino, no incluido en el precio indicado, la brújula señaló el tinto crianza de Campillo, la bodega de Laguardia, en la Rioja Alavesa. Fuerte tono vasco para un almuerzo con vistas a la ría del Nervión.