Botín encontró la horma de su zapato en los tribunales españoles

 

Publicado el enero 19, 2020

Escrito por Mario Gilardoni

Foto autor

Jaime Botin (83), el poderoso banquero expresidente y máximo accionista de Bankinter (uno de los grupos financieros más importante de España) acaba de ser condenado el jueves pasado a 18 meses de cárcel y a pagar una multa de 52,4 millones de euros por el contrabando de una obra de Pablo Picasso.

El historial del personaje lo muestra con rasgos de omnipotencia, capaz de situarse por encima de la ley y manipularla a su antojo. El juicio condenatorio se inicia con el decomiso del cuadro “Cabeza de mujer joven” que Pablo Picasso pintara en 1906, que es considerado histórico ya que en él se detectan los primeros rasgos del cubismo y que fuera tasado en 26, 2 millones de euros. La operación llevada a cabo por las autoridades francesas a bordo del yate de 65 metros, Adix (valuado en 30 millones de euros) en Córcega, dio origen al juicio.

El motivo por el cual el Tribunal Superior de Justicia de Madrid emite el fallo, es en base al delito de contrabando ya que estaba prohibida su salida de España, hecho que Botín ignoró embarcándolo en su yate y sacándolo del país. Paralelamente, había autorizado a Christie´s para su venta en subasta en Londres. La ley de Patrimonio establece que todo obra de más de 50.000 euros exportada sin la autorización requerida,  es pasible de ser declarada patrimonio del Estado.

La prisión está basada en el delito de contrabando y la multa, como marca la ley, se fija en el doble del valor del bien en cuestión.

En la trayectoria de Botín se registran distintos hechos que lo han puesto bajo el ojo escrutador de la justicia. Tal es el caso de un avión que derivó en una demanda por defraudación al estado por la que la fiscalía solicitó dos años y tres meses de prisión para Botín.

Para evitar el decomiso de su yate, el financista se adelantó a las autoridades, llevándolo a Australia para su “restauración”. Un detalle interesante es que en la biblioteca del navío, además del Picasso en cuestión, en sus paredes colgaban pinturas de Turner, Corot, Boudin, Sisley y Scott, de valores millonarios.

Por supuesto que el empresario no dejará de utilizar cualquier recurso de apelación.