Carlos Alonso coincide con Trastienda sobre el «robo» en Unquillo. Lea su triste experiencia.

 

Publicado el agosto 8, 2011

Escrito por Mario Gilardoni

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NB1107028En un extenso y excelente reportaje de Marina Oybin a Carlos Alonso, publicado el sábado pasado en «Ñ», el artista manifiesta su coincidencia con los términos de la nota publicada en trastiendaplus.com con ocasión del hecho delictivo.
Nuestra interpretación en ese momento fue más allá de la lectura simplista de los ya remanidos «robos por encargue de algún coleccionista», para asimilarlo a un «apriete» con características similares a los tristemente recordados accionar de los grupos de tareas.
Los elementos vinculantes fueron muchos, la cobertura de la noche, un grupo de cinco encapuchados, la mención de la picana eléctrica, los golpes y amenazas contra familiares, todo dirigido contra un hombre de 82 años, con el objeto de robar obras de un valor poco significativo, no da lugar a muchas dudas.
A continuación ofrecemos la parte del diálogo donde el maestro interpreta el hecho.

Periodista. «En un artículo de trastiendaplus.com, Mario Gilardoni plantea que esto es algo más que un robo por encargo y que podría tener otros objetivos. Dice que no son obras de gran cotización y que reunir un grupo de comando para robarlas no parece el modus operandi de un coleccionista loco. Comercializarlas, por otra parte, es complejo. A usted ¿qué le parece?

Carlos Alonso: Esa nota agrega una cosa que me parece importante: dice que da la impresión de haber una voluntad de daño, más que de negocio. O sea; es desproporcionado el operativo de cinco tipos armados para llevarse pequeñas obras. Porque es un negocio difícil de concretar, y la existencia de un coleccionista loco, tampoco vale porque no son obras tan representativas, de museos, digamos, de colección. Son obras significativas, sí, poeque son obras buenas. Pero no hay relación entre la dimensión del operativo y el negocio. Lo del daño también puede ser una tesis que yo sentí porque la situación y el lenguaje y ciertas pautas que dieron, parecía un operativo destinado a eso: a hacer un perjuicio de vejamen.
Me dijeron que me iban aponer la picana eléctrica… En otro momento, me taparon los ojos con una bufanda y me dijeron: «Buscate los remedios porque te venís con nosotros». Tuvo facetas de ese tipo. A mi mujer le dijeron: «Ahora te vamos a echar nafta y te vamos a quemar tu linda casita» Todas esta cosas, me da la sensación de que no eran simplemente ladrones comunes. De todas maneras tenían información precisa sobre las obras. Había una información de alguién que visitó mi casa: una persona que, de alguna manera fue cercana en algún momento de mi vida, que estuvo conmigo, chequeó todo lo que había, y le pasó información a esta gente, que eran profesionales pero que no sabían distinguir entre un dentífrico y Spilimbergo. Eso daría la sensación de un mandato, de un encargo.

Periodista: ¿Usted lo relaciona con algún sector, con un apriete político de ultra derecha?

Carlos Alonso: La verdad no podría decirte eso con certeza. De todas maneras… me quedan esas dudas. Por ese lenguaje, por lo de la picana eléctrica. Podría estar mezclado: una banda mixta, uno de ellos sabía más que los demás. Peo yo no alcanzo a elaborar una tesis que me conforme. De entrada, cuando llegaron, entraron los cinco armados, nos ataron de pies y manos, nos tiraron de boca al piso, y dijeron «venimos por lo nuestro» Como si nosotros fuéramos propietarios ilegítimos de algo que les pertenecía, ¿no? Me da esa impresión. Tiene un aire como de venganza o de expropiación. Es raro ese «Venimos por lo nuestro». ¿No suena raro?

Eso fue lo primero que dijeron. Y sumado a lo de la picana tiene estas facetas que son difíciles de combinar. Cuando leí la nota dije sí, puede ser.

A raíz de estas publicaciones la Asociación de Artista Visuales de la República Argentina (AAVRA), se solidariza con el artista y pide la colaboración para esclarecer el hecho.