Carlos Alonso en Arroyo

 

Publicado el marzo 10, 2019

Escrito por Sonia Decker

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Carlos Alonso nace en Tunuyán, Mendoza, en 1929.
En 1944 abandona el colegio secundario en segundo año y con la ayuda de su padre ingresa a la Academia de Bellas Artes de la Universidad de Tucumán. Allí tiene como maestros a Ramón Gómez Cornet en pintura y a Víctor Delhez y Sergio Sergi en grabado.
En 1951 obtiene el Primer Premio de Dibujo en el Salón del Norte, en Tucumán y en 1952 realiza su primera exposición individual en la Galería Giménez de Mendoza.
Comienza así una rica y larga trayectoria que aún perdura, donde se sucedieron los viajes a Europa, la participación en premios como el  Palanza, en la Bienal de Venecia y la obtención de numerosos e importantes galardones.
Además de haber realizado varios murales, ilustró alrededor de cuarenta libros, entre ellos «Don Quijote», «La Divina Comedia», «Martín Fierro», y «El Matadero».
Sus series  «Hay que comer», «Niños», «Juguete rabioso», «El ganado y lo perdido» se unen a los bellos homenajes realizados a Van Gogh, Spilimbergo o Rembrandt. Excepcionales figuras, desnudos, paisajes, y sus reconocidas mesas de trabajo, configuran un inmenso universo pictórico difícil de imitar.
En Arroyo Remates se subastará el próximo jueves 14 de marzo, un «Vendedor de flores», óleo de 120×100 cm que reúne todas las características más representativas de su talento como dibujante y pintor.
La figura emerge de un fondo rojizo bien intenso, donde aparecen delineados los planos volumétricos de gran potencia. Todo se geometriza para sintetizar al máximo cada porción de pintura, donde la luz se circunscribe focalizada en pocos puntos.

Alonso sabe manejar cuidadosamente los espacios, donde no hay excesos pero si un expresionismo contenido e impactante. Se adivinan la pena y la aflición. El sabe, como en este caso,  resumir las tragedias individuales en trascendencia creativa. Alonso describe con maestría cualquier situación a través de la excelencia de su dibujo. Sus retratados no son en general bellas almas sino protagonistas que cuestionan y sacuden al espectador. Es un pintor revolucionario en el sentido más amplio del término. Sabe meterse en la piel del personaje, no importa cuál sea la temática que aborda, dibujando todo aquello que no ha sido dibujado, siempre desde su postura rebelde y a contrapelo de todo lo establecido.
Carlos Alonso es sin duda uno de nuestros artistas más trascendentales. Dijo en alguna oportunidad: «sigo creyendo en el arte y sobre todo en su memoria insobornable, no sentimental pero que es capaz de fijar las heridas que la realidad deja en nosotros».