Cómo Damien Hirst se enriquece a costa de sus coleccionistas

 

Publicado el octubre 11, 2010

Escrito por Mario Gilardoni

Foto autor

hirst golden calfDe visita para dar una charla organizada por la Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes, la crítica y escritora británica Sarah Thonton, de cuyo libro «Siete días en el mundo del arte» Edhasa acaba de lanzar la tercera edición en Buenos Aires, colabora en Trastiendaplus.com con este artículo donde analiza con mirada nada complaciente la relación del chico malo de los Young British Artists con su mercado.

En 2008 se subastaron obras de Damien Hirst por más de US$ 270 millones, récord mundial para un artista vivo. En 2009 Las ventas anuales de Hirst en subastas se redujo un 93% (a 19 millones) y es probable que el total de 2010 sea aún menor. El colapso del mercado de Hirst puede adjudicarse en parte a la recesión. Pero más importantes son los efectos duraderos de una subasta de dos días de nuevos trabajos de Hirst que Sotheby’s lanzó en Londres el 15 de setiembre de 2008.

La venta fue memorable por varias razones, empezando por su nombre: «Beautiful Inside My Head Forever». La primera sesión se realizó el mismo día en que quebró Lehman Brothers. Nadie en Wall Street o en la city de Londres sabía quién podría ser el próximo. Sin embargo, dentro del salón de ventas de New Bond Street los coleccionistas seguían ofertando, inmutables.

La venta fue un asunto innovador y temerario. El mercado de arte se divide en «primario», nuevos trabajos vendidos a través de las galerías, y «secundario», literalmente arte de segunda mano que sale a subasta con mayor o menor frecuencia. Está venta estaba llena de material primario, recién salido del estudio del señor Hirst. Algunos trabajos ni siquiera estaba del todo secos. (Usualmente el único arte nuevo vendido en subastas es el donado por los artistas para recaudar fondos a beneficio). De acuerdo con Frank Dunphy, que entonces manejaba los negocios del Sr. Hirst, las galerías que lo representan estaban muy contrariadas. Después de darle las noticias al galerista Larry Gagosian, Dunphy recordó su conversación: «Larry dijo: ‘Me suena a mal negocio. Producirá confusión en los coleccionistas. ¿Por qué hacer esto? Podríamos seguir como en los viejos tiempos'». Dunphy continuó: «Habíamos tenido nuestro encuentros de gritos a lo largo de los años. Pero ese día no hubo gritos».

Sotheby’s astutamente rodeó al artista-celebridad con su propio estilo. La venta fue publicitada en YouTube y en los medios de todo el mundo, como parte de un esfuerzo consciente para ampliar la demanda de obras. Sotheby’s llenó de Hirsts sus salas de exhibición. Nunca se había visto tanto de su arte en un solo lugar. Muchos en el mundo del arte vieron cómo la misma venta se convertía en un hecho artístico. Cheyenne Westphal, presidente de arte contemporáneo de Sotheby’s en Europa, dice: «Las subastas de Damien serán parte de su obra. Ha hecho tres ventas: ‘Pharmacy’ (2004), la subasta a beneficio ‘RED’ (2008), y ‘Beautiful’. Serán un muy buen origen.»

Sin embargo, pocos creían que el mercado podía absorber 223 lotes de un solo artista en 24 horas. Y se vendió un sorprendente 97% de las obras. «Beautiful» recaudó £111 millones (US$ 198m) y expandió el mercado de arte: 39% de los compradoras nunca antes habían comprado arte contemporáneo y el 24% de ellos eran clientes nuevos para Sotheby’s. El 74% de los lotes fueron comprados por europeos (incluidos los rusos), mientras que el 17.7% fue para las Américas y el 8.3% tuvo como destino Asia y el Medio Oriente.

lunaresPero quién compró qué exactamente? Hasta Mr. Hirst lo admite: «Aún lo estoy averiguando.» Los galeristas compraron algunos trabajos, pero 81% de los compradores fueron coleccionistas privados comprando en forma directa. Miuccia Prada, diseñadores italiana y tradicional coleccionista de Hirst, por ejemplo, gastó £6.3 millones en la compra de un trío de los animales en formaldehído que son marca registrada de Hirst: «The Black Sheep with the Golden Horn», «False Idol» (un ternero), y «The Dream» (un potrillo convertido en «unicornio»). «Creo que fue un gesto conceptual increíble, no una venta», dice.

Varios multimillonarios de la ex Unión Soviética también participaron. Alexander Machkevitch, un magnate minero con gusto por los temas metalúrgicos, compró seis lotes en una noche: un gran gabinete de acero inoxidable lleno de diamantes manufacturados, un par de gabinetes dorados con más gemas fabricadas, tres pinturas de mariposas y una pintura de lunares sobre fondo dorado, por un total del £11.7 millones. Otros compradores fueron María Baibakova, Vladislav Doronin, Víctor Pinchuk y Gary Tatintsian.

Abundan las especulaciones acerca de quién gastó £10.3 millones (incluyendo la comisión) en «The Golden Calf», un toro en formaldehído con cuernos de oro de 18 quilates. Muchos pensaban que el estridente lote estrella cargaba con una estimación demasiado ambiciosa, £8 -12 millones, y sería difícil de vender. Fue un momento de nerviosismo de la noche, solo había dos oferentes y quien finalmente lo compró lo mantuvo en secreto. El rumor persistente es que el «Calf» ha ido a parar a la familia real de Qatar. (Apenas un año antes la hija del emir, Sheikha al-Mayassa al-Thani, compró «Lullaby Spring», un gabinete de píldoras de Hirst, por £9,65 millones (US$ 19,2 millones), el precio más alto pagado por la obra de un artista vivo). Cuando se le pregunta por la gente de Qatar, Mr. Hirst responde: «Sé que compraron cosas. Pero es todo de oídas. Recibí una llamada de alguien que dijo que compraron ‘The Golden Calf’, pero creo que ellos lo desmienten.»

¿Podría algún otro artista lograr ventas tan espectaculares? A menudo se compara a Mr. Hirst con Jeff Koons, el artista pop americano que desplazó a Mr. Hirst como el artista vivo más caro cuando se vendió su «Hanging grafico1Heart» por US$ 23,6 millones en noviembre de 2007 (ver cuadro 1). Aunque Mr. Koons es una personalidad muy fuerte y su trabajo disfruta de atracción internacional, juega en el mercado conservador que realiza trabajos en ediciones controladas de cinco y e concentra exclusivamente en la más alta gama. Nada más lejano del estilo amante del riesgo de Hirst y su deseo de ofrecer obra en un arco de precios diferentes. «Beautiful» fue un éxito en parte porque ofreció algo para cada quién.

Mr. Hirst, ya rico y famoso, se volvió mas rico y más famoso. ¿Pero qué pasó con sus inversores? Dos años después de la subasta, las ventas de segunda mano de Hirsts se frenaron. Hasta Sotheby’s, que ha tenido un Hirst en cada subasta importante de arte contemporáneo en Londres desde «Pharmacy» en 2004, no ofreció nada de su arte en la venta de junio de este año. La casa admite que está evitando el trabajo de Mr. Hirst porque no puede alcanzar las expectativas de precio de sus dueños.

El precio promedio en subasta por un trabajo de Hirst en 2008 fue US$ 831.000. Hasta ahora en 2010 ha bajado a US$ 136,000, una suma que ni siquiera toma en cuenta los muchos lotes que no encontraron comprador. Con precios que bajaron hasta los niveles de 2002, el trabajo del artista supera el S&P 500 (el índice de Standard & Poors), pero quedó bien atrás del índice de arte contemporáneo C50 de Artnet, un promedio industrial grafico2de los 50 artistas más vendidos de postguerra. (ver cuadro 2). Las únicas piezas de Hirst que están mostrando signos de recuperación son las pinturas de mariposas, particularmente los trabajos de una sola ala que evocan caleidoscopios y ventanas de vidrios manchados. Nueve de las mayores diez ventas desde la subasta «Beautiful» han sido mariposas de algún tipo.

La decepción de un vendedor, sin embargo, es la oportunidad de un comprador. Alberto Mugrabi, dealer y devoto de la mayoría de las cosas de Hirst, observó cuidadosamente la subasta «Beautiful», pero compró poco. Por el contrario, admite ser el comprador del 40% de las pinturas de Hirst salieron a la venta en Sotheby’s y Christie’s el año pasado. «Creo en el artista,» dice. La familia Mugrabi tiene unos 110 Hirsts, incluyendo una instalación integrada por treinta ovejas, dos palomas, un tiburón y una vaca partida en formaldehído. Los Mugrabi ofrecieron US$ 35 millones por la calavera de diamantes del artista, «For the Love of God», pero no pudieron asegurar el trabajo que fue ofrecido en US$ 100 millones y nunca vendido. «Los Mugrabi raramente me compran en forma directa,» dice Mr. Hirst. «Nunca podemos cerrar trato porque siempre quieren esos precios tan bajos.»

Los Mugrabi comparan la caída de los precios secundarios de Hirst con la de Andy Warhol a principio de los años 90. «En el largo plazo, el mercado estará más que bien. No podría ser más optimista», dice Mugrabi. Pero no han invertido en las últimas pinturas de Hirst de calaveras inspiradas en Francis Bacon, aduciendo que «no tienen continuidad visual con el trabajo anterior, que nos parece más hermoso y relevante.» A diferencia de la mayor parte de su trabajo, que es realizado por un equipo de personas, el artista realmente pinta éstos él mismo. la mayoría de las reseñas han sido despiadadas: «Lo peor de Hirst» y «Hirst, obviamente, no un hombre del Renacimiento».

Los americanos que no hicieron compras en la subasta «Beautiful» mostraron más confianza recientemente, comprando obras de la muestra «El fin de una era» de la Galería Gagosian a principios de este año. La Fundación Broad Art adquirió «Judgement Day», un gigantesco gabinete bañado en oro que contiene diamantes de laboratorio. Millicent Wilner, uno de los directores de Gagosian, afirma los 15 nuevos trabajos de la muestra se vendieron por un total superior a los US$ 30 millones.

En la feria de arte de Hong Kong en mayo un stand especial de Hirst presentado por su galería británica, White Cube, estaba lleno de jóvenes fotografiándose frente a las obras. Daniela Gareh, directora de ventas de White Cube, confirma que vendió a nuevos compradores coreanos de Hirst, Taiwan y China. «Los chinos responden al estilo y a la marca y Damien es una marca mayor» dice . Other Criteria, el negocio gráfico de Mr. Hirst, también vendió sólidamente en la feria. Se vendieron como pan caliente fotos de los trabajos no vendidos más caros de Hirst. El ítem más popular fue una imagen de cinco metros de alto de la calavera de diamantes, una edición de 1.000, a un precio de £950.

En 2008 y 2009, Hirst repetidamente hizo afirmaciones como «La primera vez que uno vende algo es cuando debería costar más» y «Definitivamente tenía la meta de encarecer el mercado primario.» El artista estaba frustrado por los especuladores que compraban de sus galerías y rápidamente revendiendo en subastas. Más aun, la adquisición de un paquete de 12 de sus propios trabajos a Charles Saatchi por £6 millones en 2003, mucho más que lo que Saatchi había pagado originalmente, puede haber llevado a una determinación edípica de derrocar a todos los grandes galeristas y coleccionistas que pensaban que podían dominar al pequeño artista.

La meta de encarecer las obras primarias puede aumentar los ingresos personales de Hirst a corto plazo, pero no tiene sentido desde la perspectiva de su mercado. Parte de la razón por la cual el arte cuesta más que los rollos para empapelar paredes es la expectativa de que podría aumentar su valor. Inundar el mercado con nueva obra es como envilecer la moneda, una estrategia usada desde Nerón hasta la República de Weimar con consecuencias desastrosas. Si Mr. Hirst estuviera manejando una empresa que cotiza en bolsa, no podría enriquecerse a expensas de sus inversores de la misma manera. Pero Hirst es un artista y, en los países occidentales, se valora a los artistas por ser transgresores.

Dos hechos podrán ayudar al mercado secundario de Hirst. Ha empezado a compilar su catálogo razonado, la lista completa de todos los trabajos que ha hecho, que aliviará a quienes sospechan cientos de pinturas de lunares y círculos más que las que admite. De acuerdo con Francis Outred, director europeo de arte contemporáneo de Christie’s, «Como con Warhol, esto podría claridad y confianza a la cuestión del volumen dentro de cada serie.» Hirst también está negociando con la Tate una retrospectiva en coincidencia con los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres.

Los escépticos señalan que el único museo que ha hecho una muestra de Hirst fue el de Nápoles, Italia, en 2004. Desde el 28 de octubre una galería privada de Nueva York, L&M Arts, mostrará 18 de sus primeros gabinetes de medicinas. La forma y contenido cambiantes de estas piezas son el hilo evolutivo más intrigante en el trabajo de Hirst. En realidad, presagian el golpe del artista de juntar objetos en subastas espectaculares.

¿Hacia dónde irá de aquí en más el mercado de Hirst? La pelota ahora está en su campo. «Beautiful Inside My Head Forever» puede haber sido un momento histórico de poder para el artista, pero semejantes jugadas corren el riesgo de destruir la delicada ecología de los mercados de los artistas vivos. Hirst debería reparar su relación con sus coleccionistas y concentrarse en su retrospectiva. Otra subasta «Beautiful» podría ser muy fea.