Dos Monet, un Modigliani y un Pisarro provenientes de colección argentina se vendieron el miércoles pasado en 66 millones de dólares.

 

Publicado el junio 23, 2019

Escrito por Mario Gilardoni

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La participación de estas cuatro obras provenientes de una colección argentina (Rafael Crespo) representaron el 53 % de las ventas de arte moderno e impresionista en la primera noche de la subasta realizada en Londres por Sotheby’s.

No es común que obras que hayan salido de nuestras fronteras participen en la danza de millones que es característica de este nivel de subastas.

La oferta estuvo integrada por “Nymphéas”, uno de sus temas icónicos más famosos, pintada por Claude Monet en 1908 al óleo sobre una tela de 92×81 cm, que fuera adquirida en 1932 en la Galería Muller en Buenos Aires. Esta obra recibió una oferta final de 30 millones de dólares. Este valor representa la mayor cotización de una obra de la escuela impresionista vendida en Europa.

Del mismo autor le siguió “Printemps a Giverny, effet du matin”, fechada en 1885 y realizada al óleo de 60×81 cm, que fuera adquirida en 1947 en Ungaro y Barbará de Buenos Aires. Su precio final alcanzó los 4 millones de dólares.

Otro lote estrella de este conjunto fue “Jeune homme assis, les mains croisées sur les genoux” de Amedeo Modigliani. Pintada en 1918 al óleo sobre tela de 92×60 cm, que desató la puja de tres interesados, obtuvo una oferta final de 24 millones de dólares.

Completó este conjunto una pintura de Camille Pissarro, “Le boulevard Montmartre, fin de tournée” (1897) que se vendió por 9 millones de dólares. 

Además de la calidad de las obras, uno de los grandes atractivos fue que la colección iniciada por Rafael Cuneo y continuada por sus sucesores –una familia de productores agropecuarios de Entre Ríos- fueron “pinturas frescas” en la jerga de los especialistas, que así denominan a las obras que estuvieron ausentes del mercado durante mucho tiempo, en este caso unos 70 años. En el caso del Modigliani, es posible que la pintura le fuera adquirida durante su estadía juvenil en Paris al propio artista, que debía vender su obra para pagar su alojamiento. De este mismo origen se vendieron cinco obras del mismo Modigliani hace tres años.

Al margen de esta noticia para nuestro medio, vale la pena aclarar que esta subasta no fue todo lo aspirado por Sotheby’s, dado que la mayoría de las obras resultaron vendidas debajo de su estimado y que, en una media docena de casos, debieron ser adquiridas por aquellos que establecieron una garantía sobre su venta.