El Estado sospecha de los operadores de arte como lavadores de dinero

 

Publicado el enero 31, 2011

Escrito por weblatin

LavadoCon una mala noticia se inaugura la temporada comercial de arte 2010. La Unidad de Información Financiera (UIF) acaba de publicar el miércoles 26 en el Boletín Oficial la resolución 28/2011 sobre encubrimiento y lavado de activos de origen delictivo, que reproducimos completa a continuación de esta nota y que establece medidas de control en la compraventa de arte.
No es una mala noticia que las autoridades nacionales -como se lo han indicado organismos internacionales dedicados a combatir esos delitos- comiencen a interesarse por establecer medidas que impidan esta actividad en nuestro país. Lo malo es que hayan perdido tantos años sin hacerlo y que sean hijos del rigor frente a la posibilidad de sanciones internacionales.
Lo que sí es una mala noticia es que estas medidas se apliquen sobre sectores que sólo sirvan para mostrar que se está haciendo algo en este sentido. Y el arte es algo muy especial para la mentalidad de ciertos funcionarios que siguen creyendo que esta expresión cultural es solamente patrimonio de los ricos y de las clases sociales privilegiadas.
Y decimos que esta medida es «pour le gallerie» dado que si tomamos en cuenta el volumen de lo operado en nuestro país por el mercado de arte – que se estima que no supera los 30 millones de dólares- y si suponemos que todo proviene del narcotráfico y el terrorismo frente a lo investigado, por ejemplo, sería equivalente a la investigación que recae sobre un solo funcionario en cuanto a enriquecimiento proveniente de avioncitos, propiedades, yates y otras yerbas mal habidas, requerirían menos esfuerzo que analizar las 10.000 operaciones vinculadas con el arte. Lo que no se sabe a cuántos alcanzarían estas investigaciones si se llevaran a todas las escalas de la estructura política y sindical sin distinción de banderas.
Insistimos, no está mal que se persiga y combata a los lavadores de dinero, siempre y cuando esto sea racional y no se trate de insistir en señalar siempre a los mismos para poder mirar hacia otro lado y no tener que investigar seriamente aquellos sectores que la sociedad conoce perfectamente.
El primer resultado que logrará esta resolución será atemorizar a todos, operadores, intermediarios y compradores que temerán ser sospechados de delincuentes. Hasta los artistas, que pese a no estar mencionados en la resolución, van a quedar comprendidos en esta red de informadores «oficiales». En caso contrario esta será una puerta abierta para eludir la reglamentación. De este modo la recuperación del mercado que se operó en 2010 podría resquebrajarse y retrotraer las operaciones a tiempos pasados.
La resolución dice que no tendrá efecto sobre las operaciones entre los privados, otra oportunidad para aquellos que trafican con obras de arte -muchas veces robadas- utilizadas como moneda de pago para transacciones ilícitas. Basta recoger la información internacional de grupos mafiosos que utilizan estos sistemas.
El tema no concluye aquí. En el futuro trataremos de analizarlo conjuntamente con especialistas, que pueden llegar a aportarle a las propias autoridades elementos que no transformen la resolución en letra muerta, que en poco tiempo todo el mundo olvide, como ocurre con gran cantidad de leyes, decretos y reglamentaciones.