En 15 días se estima que Christies facturó unos 2.000 millones de dólares en NY

 

Publicado el mayo 18, 2015

Escrito por Mario Gilardoni

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depositphotos 22062819-tax-vectorGrandes festejos en la casa del Rockefeller Center. Son muchos los records batidos en las siempre lucrativas ventas de primavera de arte impresionista, moderno, de posguerra y contemporáneo. Si se suman a este monto las ventas de las casas Sothebys y Phillips se logró superar la cota de los 3.000 millones.
Más allá de los mayores precios históricos que se registraron: los 179 millones de «Les femme D’Alger (Versión O) de Pablo Picasso, un dato no menos importante es que se registraron 40 ofertas por encima de los 100 millones previos al remate. Tampoco deja de ser significativo que en pocos meses Alberto Giacomett lograra marcar nuevamente el valor máximo para una escultura gracias a los 141 millones obtenidos por «L’homme au doig».
Estos registros, sumados a otras decenas de precios que ya se miden por varias decenas de millones, muestran claramente la sobreabundancia de dinero dispuesto a derivarse, en la mayoría de los casos anónimamente por teléfono, a la adquisición de obras de arte.
Las casas de subastas no dudan en señalar que gran parte de estos resultados y la venta de los principales lotes más caros, son producto de la incorporación de nuevos clientes. Este tipo de interpretación no habla en favor del largo plazo, ya que operaciones de esta clase se asimilan más a la especulación, donde la falta de experiencia se contrapone con la acción de los clásicos coleccionistas que fueron armando sus importantes colecciones a través de los años como fruto del análisis y la experiencia.
Sin duda que, a pesar de esto, es altamente positivo para el mercado en general este crecimiento, pero no debe descartarse que una evolución tan vertiginosa puede conducir a la formación de una burbuja como ha mostrado este mercado a los largo de su historia.