Falta el gen del coleccionismo en las nuevas generaciones

 

Publicado el septiembre 9, 2018

Escrito por Mario Gilardoni

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La misma sensación que se percibe en nuestro país respecto a la desaparición del interés por importantes rubros del coleccionismo como consecuencia de la ausencia por motivos cronológicos de generaciones de coleccionistas que atesoraban importantes bienes patrimoniales, se percibe en todas las latitudes.

Numerosos estudios internacionales apuntan a señalar a las generaciones de los Milenials y sus sucesoras como carentes del gen del coleccionismo que signaba a generaciones anteriores.

Uno de los fundamentos destaca: “Nadie quiere poseer nada más, se trata de experimentar, compartir y estar en el momento. Dado que la revolución digital, la información y los algoritmos son más valiosos que lo físico”.

Un nuevo e importante pensamiento, que se define con términos como Upcycling (relacionado con el reciclaje. Transformar residuos en objetos de valor) o el Crowdsourcing (Cocreación. Desarrollar tareas o problemas con la participación de terceros) son valiosos, pero no son buenas noticias para el mercado de arte que se basa en el culto a la posesión.

Este cambio se ejerce sobre la economía que de propiedad pasa a una economía compartida. De alguna manera para muchos se establece el interrogante: ¿es el arte del futuro un objeto o una experiencia?

De alguna manera se afecta a los bienes únicos, pero promueve las ediciones que incluyen la fotografía, el grabado y la cerámica. Este pensamiento también afecta al mecenazgo. Los coleccionistas en muchos casos están dejando de comprar en el mercado primario para invertir más en la producción o incluso en financiar a artistas.

Lo que aún está por verse es en qué magnitud este cambio macroeconómico afectará al mercado de arte. Su pequeña dimensión permite que unos pocos compradores ayuden mantener las apariencias.

Desde un punto de vista esperanzado algunos imaginan: “Los milenials pueden comenzar compartiendo un automóvil, pero una vez que crecen y tienen hijos que requieren el asiento trasero, la propiedad se vuelve una opción más atractiva”.