Hasta siempre querida Nelly Arrieta de Blaquier

 

Publicado el noviembre 15, 2020

Escrito por Mario Gilardoni

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Quienes hemos tenido el privilegio de compartir la amistad y trato generoso de la primera dama del coleccionismo y por sobre todo su sí fácil para el apoyo de los proyectos culturales que se le acercaban, no podemos disimular el dolor de su ausencia.

Más allá de su protagonismo como empresaria, resultó infatigable al frente de la Asociación Amigos del Museo de Bellas Artes, que la encontró en la primera línea de fuego frente a los embates de funcionarios inescrupulosos. Esa Asociación que gracias a su acción de mecenas permitió funcionar y realizar obras que sin su apoyo hubieran sido imposibles de realizar. Afortunadamente cuando decidió humildemente dar un paso al costado de su conducción, supo estructurar un grupo humano que continuara su labor.

Una de sus frustraciones fue que por ceguera política se frustrara su proyecto de ampliación del Museo, para el cual ya disponía de importantes recursos provistos por el gobierno francés y la gran mecenas que fuera Amalia Lacroze de Fortabat, entre otros.

Presidió o integró numerosas instituciones culturales, además de la AAMBA, contaron con su presencia la Fundación del Teatro Colón, el Comité de Cultura del CARI, la Federacion Argentina de Amigos de Museos a nivel local e internacional, entre otras muchas. Creó la Feria de Anticuarios, la Feria del Sol, como una fuente de recursos para el MBA. Ocupó una silla en la Academia Nacional de Bellas Artes. Integró el board de numerosos museos e instituciones internacionales como el MAM (Museo de Arte Moderno de Nueva York) y miembro de su “Chairmain´s Council”, el Musée d’Orsay, Palais du Louvre, entre otros.

Numerosas condecoraciones: Orden de Malta, Caballero y Oficial de las Artes y las Letras del gobierno francés. Una de sus penas fue no haber recibido un reconocimiento en el país. Cuando al Secretario de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, se le hizo conocer esta omisión, inmediatamente logró el pronunciamiento inmediato de la legislatura porteña, designándola Embajadora Cultural de la República Argentina.

En su carácter de coleccionista fue anfitriona de las numerosas personalidades que visitaron nuestro país, deslumbrando con su colección de platería de la Estancia La Biznaga o la colección de impresionistas, dignas de los mas prestigiosos museos, que cuelgan de las paredes del edificio frente a la Plaza San Martín.

Es inagotable todo los referido a la personalidad de Nelly Arrieta de Blaquier. Como así es también inagotable el vacío que deja en la comunidad vinculada al arte y las actividades vinculadas con la ciencia y la educación.