La ingenua mirada norteamericana respecto al poder curativo del arte

 

Publicado el enero 27, 2020

Escrito por Mario Gilardoni

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No se comprende la “utilización” del arte que se está produciendo en lo últimos días como herramienta para resolver conflictos sociales. Basta recordar lo anunciado la semana pasada de la aplicación de la “pena” de la obligación de concurrir a conferencias de arte como sustituto de condenas a delincuentes autores de delitos menores. No menos significativo es la acción de Sotheby´s de producir (conjuntamente con una empresa alemana) remeras con reproducciones de obras de los Old Master, para inducir a los jóvenes para consumir este tipo de obras.

En medio de este clima no deja de sorprender la declaración de la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, Nancy Pelosi, frente a la televisión en la que afirmó que “las artes ayudarán a sanar a un Estados Unidos profundamente fracturado por las divisivas realidades políticas y culturales de la vida en la era Trump”.

Ampliando esta idea de “unificar el país” afirmó: “Yo misma creo que una de las formas en que Estados Unidos sanará es a través de las artes. Realmente creo que es algo en lo que encontramos nuestro terreno común. Disfrutan de la música juntos, ven una obra de teatro o una película, se ríen, lloran, están inspirados, … «.

Estas declaraciones resultan ingenuas teniendo en cuenta que las “artes” están más divididas que nunca impactadas por un partidismo ideológico. Hay numerosos ejemplos de manifestaciones de artistas alineados con los sectores conservadores frente a activistas progresistas vinculados a sectores denominados como izquierdistas.

Todo esto en medio de un clima de reducción del apoyo a las actividades culturales y artísticas promovidas por el gobierno de Trump (entre estos recortes de los 126 millones de dólares a los fondos de la Fundación Nacional de las Artes (NEA).

Una opinión definitoria afirma que “la llamada «derecha» ha estado construyendo con entusiasmo una cultura popular conservadora que contrarresta un establecimiento de arte que considera dominado por «izquierdistas» y valores progresistas. Pero la «izquierda» también sospecha de la influencia dominante del conservadurismo en las artes. Este estancamiento de percepciones excluye la posibilidad de que el pronóstico de Nancy Pelosi se haga realidad.