La pandemia puede estar potenciando una brecha generacional en el mundo del arte

 

Publicado el julio 12, 2020

Escrito por Mario Gilardoni

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La pandemia de coronavirus causó en abril y mayo un cierre casi total del mundo del arte tal como lo conocemos. Las subastas y ferias de arte fueron pospuestas o convertidas en eventos solo en línea. Las ventas se desplomaron. Las galerías comerciales intentaron hacer algunos negocios a través de las llamadas salas de visualización virtual, pero los ingresos han disminuido drásticamente: muchos están recortando empleos y enfrentando el cierre.

Pero otro signo de gran preocupación entre los operadores del mercado de arte es el fenómeno generacional que está observando en la composición de sus clientes. La incertidumbre surge en que el pequeño grupo de individuos ricos que conforman la base de clientes son los que respaldan una industria global de 64 mil millones de dólares, que son compartidos por unas 310.000 empresas que emplean unos tres millones de personas.

A diferencia de otros sectores, el mercado de arte se encuentra muy retrasado en adaptarse a la era digital. Esto obedece en parte a la renuencia de los coleccionistas a comprar en sitios web y a pagar niveles de precios muy altos por este medio. No es de extrañar los ingentes esfuerzos de los operadores para que ese sector gaste miles o millones de dólares on line. Su comportamiento es cauteloso ante posibles problemas de condición o procedencia.

Por otra parte los coleccionistas más jóvenes son más receptivos a las compras en línea, pero en general a niveles de precios más bajos. Según una encuesta determinó que el 29% de los coleccionistas menores de 35 años dijeron que preferían la experiencia de comprar en línea, resultando tan sólo 1% menos que los que prefieren comprar físicamente. La misma encuesta referida a los compradores mayores de 60 años, sólo el 10 % aceptarían hacerlo en forma digital. Entre estos hubo manifestaciones como: “Las iniciativas en línea no reemplazarán la ferias, subastas y exhibiciones en vivo. Están bien para obtener información, nada más”.

La renuencia de los coleccionistas a ofrecer trabajos excepcionales en línea, y mucho menos comprarlos, ha resultado en una reducción dramática en las ventas de arte de alto valor durante la pandemia. En abril y mayo, los calendarios de venta de Sotheby’s, Christie’s y Phillips consistieron únicamente en subastas en línea por primera vez. Los ingresos totales de $ 44 millones fueron un 92 por ciento más bajos que las ventas equivalentes en abril pasado. Este fenómeno se ha modificado en parte con las nuevas propuestas que incluyen una participación más activa de los compradores vía video y telefónicamente.

Cuál será la situación cuando finalice la pandemia y recomiencen la comercialización presencial, con toda la escenografía que ofrecen los cócteles, la actividad social y la adrenalina que produce la puja en la sala, telefónicamente o el regateo persona a persona.