Londres: La pandemia en futuras salas del museo de la ciudad

 

Publicado el mayo 24, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

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El Alcalde de Londres, Sadiq Kahn, señaló, unas pocas semanas antes de desencadenarse la pandemia de Covid-19, que “la ciudad más grande del mundo merece el museo más grande del mundo”. Inauguraba en esas circunstancias y con tal intención, un nuevo recorrido por las salas que en la sede del Museo de Londres, en el Barbican Center, guardan testimonios de la historia londinense, desde la antigüedad hasta nuestros días.

El villorrio prehistórico, la aldea romana, con un fragmento del muro que la rodeaba en los propios jardines del museo, el Londres medieval y el incendio que lo destruyó en 1666, la segunda guerra mundial y los bombardeos, en una perfecta síntesis que incluye los modelos de Mary Quant y el frenesí de los años sesenta, vehículos que transitaron sus calles, la reconstrucción de locales comerciales, una colección de herramientas diversas, desde inofensivos utensilios de costura hasta temibles hachas de verdugos, muestran así a los visitantes, en ordenado y progresivo devenir,  el constante latir de la vida urbana.

Cuando la irrupción del Covid-19 demostró su envergadura, los responsables del Museo advirtieron cuál habría de ser su cometido. “Es una experiencia tan extraordinaria  -expresó Beatrice Behlen, curadora principal de la institución-, que de inmediato comenzamos a planificar la reunión y conservación de elementos que testimoniaran la vida en la ciudad en las nuevas y dramáticas circunstancias”.

Con el aporte de anónimos ciudadanos que asumieron la idea como propia, la colección fue creciendo y ganando expresividad. Un par de domésticas pantuflas señalan la forzada residencia hogareña de su donante, mientras que gran cantidad y variedad de barbijos y tapabocas asumen el liderazgo de las vitrinas en que se exhibirán. La tecnología hace su aporte permitiendo el registro de imágenes y sonidos que cubren un amplio espectro: desde instantes de intenso dramatismo en hospitales y cementerios hasta la ingenuidad de algunas actividades infantiles, sucedáneas de una cotidianeidad radicalmente interrumpida.

La parafernalia sanitaria y el más sofisticado equipamiento para prevenir el contagio ocuparán una sala, seguida de otra en la que se tratará de reflejar las emociones más íntimas de quienes sufrieron pérdidas, o de quienes sienten miedo ante la situación que atraviesan y la incertidumbre que la caracteriza. Amores desgarrados por la distancia, y sentimientos reflejados en la producción literaria o artística del momento. La información diaria de los organismos gubernamentales, su eco en los medios periodísticos y su contraste con la realidad que estos mismos medios reflejan.

Muy amplia es la gama de recursos testimoniales con que, se presume, contará el Museo de Londres para transmitir a generaciones futuras lo que ha sido esta pandemia y cómo golpeó a quienes de un modo u otro la hemos atravesado.

Estimamos que la iniciativa londinense habrá de coincidir con otras que, en distintos países, intentarán reflejar análogamente una situación que no conoce de fronteras y que ya ha marcado decisivamente las primeras décadas del siglo XXI.