Madrid: Rodin y Giacometti en la Fundación Mapfre

 

Publicado el julio 19, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

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Con la paulatina vuelta a la actividad de museos e instituciones culturales en los países del hemisferio Norte, la cartelera de muestras comienza a poblarse de propuestas de variado interés. En Madrid, tras el banderazo de largada que dieron el Museo del Prado, y otros grandes, como el Reina Sofía y el Thyssen, también el movimiento llega a salas como las que mantiene en su sede del Paseo de Recoletos la Fundación Mapfre.

La exposición “Rodin y Giacometti”, que tras su interrupción a mediados de marzo, estará abierta hasta fines de agosto, confronta la obra escultórica del francés Auguste Rodin (1840-1917) y del suizo Alberto Giacometti (1901-1966). Si bien ambos artistas no llegaron a conocerse, ya que incluso integran generaciones sucesivas, la muestra permite apreciar coincidencias en la mirada y una común dedicación a la figura humana y su movimiento.

Observar, reunidas, sus versiones de “El hombre que marcha” posibilita al espectador atento apreciar analogías profundas que superan la diferencia de materiales, el mármol y el bronce, y el enriquecedor diálogo que, a más de medio siglo que separa su  realización, se establece entre ambas esculturas.

Curiosamente, por estos mismos días, en otra sala madrileña se exhibe una muestra titulada “Rodin, dibujos y recortes”, integrada por 40 dibujos y 36 recortes preparatorios de esculturas. La propuesta, cabal complemento de la exposición que comentamos, es en la Fundación Canal, institución de sostiene la empresa de aguas de Madrid.

Volviendo a la exposición de la Fundación Mapfre, las obras que la integran pertenecen al Museo Rodín y a la Fundación Giacometti, ambas con sede en París, y cuyas respectivas directoras, Catherine Chevillot y Catherine Grenier, junto al experto local  Hugo Daniel, componen el trío de curadores a cuyo cargo se gestó la muestra.

La entrada a “Rodin y Giacometti” cuesta 3 euros, Los lunes por la tarde el ingreso es gratuito.

Ya en agosto del año pasado, al comentar la muestra dedicada a Giacomo Boldini, señalamos en Trastienda-Plus que la Fundación Mapfre carece, en esta sede, de una cafetería, y sugeríamos suplir esa carencia con una breve caminata, unos cien metros calle abajo por el Paseo de Recoletos, hasta el mítico Café Gijón. Reiteramos hoy nuestra propuesta, aunque siempre al salón tradicional y nunca a los anexos más actuales. A despecho de la tentación que en el verano ofrece la terraza, como los fantasmas detestan el sol, para cruzarse con los espíritus de Paco Umbral, Camilo José de Cela, César González Ruano y otros habitantes de mi parnaso personal, hay que sentarse en los sillones de pana bordeaux, frente a las mesas redondas de mármol blanco, y beberse muy serena y contemplativamente una taza de café (2 euros) con, a lo sumo, una jarra de agua del grifo (gratis, por ahora). Tal vez así, desde el fondo de los años sesenta se nos aproximen Sandra, con su breve falda, y un pintor argentino que aún no había inventado la nueva figuración.