Mario Gradowczyk: en recuerdo de un amigo

 

Publicado el septiembre 27, 2010

Escrito por Mario Gilardoni

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marioA Mario Gradowczyk, quien duerme, hiberna y sueña, como los antiguos griegos, en la esperanza de que una nueva verdad le sea develada en su despertar… que así sea » Jorge Virgili. Dedicatoria del catálogo de la muestra de Esteban Lisa en Beirut, Líbano. marzo/abril 2010

El sueño de Mario ha llegado a su fin, ha despertado a una vida más plena, revelándonos ciertamente una verdad : la profundidad del misterio de la enfermedad y de la muerte.
¿Cómo volcar en apenas una carilla mi cariño y admiración por Mario?
Siempre me asombró esa mente brillante y rigurosa unida a una finísima sensibilidad, que se ponía de manifiesto no sólo en su exquisito ojo de coleccionista, sino también en gestos de afecto y de ternura.
Su vocación de coleccionista lo llevó a comprometerse con un puñado de artistas a los que admiró y estudió en profundidad adelantándose, en muchos casos, a la posterior legitimación institucional y del mercado.
Signo de un espíritu vital y juvenil a pesar de sus ya setenta y pico de años, era admirable esa capacidad que tenía para vincularse con los artistas jóvenes, a los que apoyaba y alentaba cuando detectaba, con olfato certero, talento y condiciones.
Sumamente voluntarioso, tesonero y trabajador, no esacamoteaba esfuerzos en llevar adelante aquellos proyectos que creía valiosos.
Una fuerte personalidad como la suya, de ideas propias y hondas convicciones, no podía dejar de crear controversias. Pero las polémicas que despertó enriquecieron el debate y la reflexión en torno al lugar del arte latinoamericano en el concierto internacional.
Era realmente un espíritu inquieto; su ingenio y creatividad lo llevaban siempre a concebir una y otra idea que, cuando terminaba de darles forma, coronaba con una sonora carcajada.
Me divertí realmente mucho con Mario, y sobre todo aprendí mucho de él.
Siempre seguirá resonando esa peculiar y divertida carcajada en el recuerdo de los que tuvimos la suerte de disfrutar de su afecto y amistad. Agradezco haber sido uno de esos privilegiados.