México: Pinturas del Dr. Atl en el Museo Nacional de Arte

 

Publicado el septiembre 15, 2019

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

Foto autor

Tras su apertura en abril pasado, el MUNAL continúa exhibiendo en su histórica y céntrica sede en la ciudad de México, la estupenda muestra “Dr. Atl. Fuego, tierra y viento”, dedicada a la obra de Gerardo Murillo (1875-1964) quien firmara sus trabajos en arte con el muy reconocido pseudónimo de “Dr. Atl”, que nuestro Leopoldo Lugones le asignara en 1909, cuando ambos coincidieron en Europa.

El MUNAL, que viene de recomponer sus colecciones con el aporte de otros museos oficiales, conformando así la mayor y más representativa muestra de cinco siglos de arte mexicano, alberga en sus salas esta muestra integrada por unas 130 obras entre pinturas, dibujos y litografías, así como fotografías y documentos que facilitan la inserción del espectador en el espíritu de este peculiar paisajista.

Geólogo y vulcanólogo por afición, Dr. Atl registró en altos tonos la estallante naturaleza de su país, desde la violencia que caracteriza la actividad de sus volcanes hasta la serenidad de sus valles, nevados y bosques. La detallada observación de los fenómenos naturales se evidencia en los numerosos dibujos preparatorios, e incluso en las series fotográficas que preceden a algunas de sus obras, como en el caso del telúrico nacimiento y erupción del volcán Paricutín en el estado de Michoacán, una de cuyas pinturas ilustra estas líneas.

La muestra, que fue curada por Víctor Rodriguez Rangel, y producida por el INBAL (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura) estará abierta hasta el próximo 29 de septiembre.

Sin rechazar el paréntesis reparador en el espacio que el MUNAL destina al respecto, la fuerza de las obras de Dr. Atl más nos conecta con las propuestas que la comida callejera nos ofrece en los alrededores del museo. De pié, y bien al estilo chilango, pedimos un “suadero”, suerte de taco de pecho de res cocido lentamente en manteca y agua, con su agregado de longaniza y cebollitas. Digerible solo si lo acompañamos con una fresca cerveza, de las que nunca faltan en las muy transitadas calles de la populosa ciudad de México.