Muestra recomendada: Facundo de Zuviría en la web

 

Publicado el abril 5, 2020

Escrito por Anabella Monteleone

Foto autor

 La ciudad no está dormida. Sus fachadas avanzan sobre la ausencia de transeúntes que dejaron las huellas de una rutina en suspenso. Un ojo curioso, devenido dispositivo de captura de aquello a lo que el uso le esconde la categoría de extraordinario, capta esa belleza esquiva de la diaria homenajeando, personificando a ese flâneur en el que Baudelaire hizo reposar la esencia de la modernidad. Facundo de Zuviría es ese paseante que rescata en lo mundano ecos que, universales como la nostalgia, profundos como la melancolía, se enraízan en el presente.

Su web es concisa, no necesita de artificios. La presentación de sus obras se dispone desde diez ventanas desplegables que se separan por series productivas. Un recorrido ensayado nos acerca a esa dimensión de perennidad que las imágenes estéticamente densas traen consigo. Empecemos, entonces, desde atrás. En “Estampas color” encontramos una Buenos Aires ochentosa en la que “Chiquita peinados” le ofrece al ama de casa del barrio ese instante de glamour hecho a su medida, con un pop difuso que promete un chic de clase media. “Estampas porteñas”, de 1996, señala en “Estación Callao”, por el contrario, la intensidad rítmica de lo fugaz. Tránsito, dinamismo, tecnología… todo en un blanco y negro que le suma poética a una visión que bien podría ser documental.

Seguimos avanzando en el tiempo y nos encontramos con la “Siesta argentina”, terrible memoria que convirtió a esas persianas bajas de 2001 en símbolo de crisis. Otra vez el blanco y negro como clave cromática de trabajos que proponen una reflexión sobre la ruina física, aquella que por su obsolescencia funciona como soporte de otra cosa. En este sentido, el hallazgo de los grafitis es clave por su contraste con los antiguos letreros que devinieron ahora en parte del detritus.

Ya en el nuevo milenio, La Boca. Una balconada que también sabe de pasado se tiñe de azul y amarillo, y descansa sobre el lomo del colectivo que no necesita mostrar más que un fragmento para hacer saber su identidad numérica: 152.

Visitar la web de Facundo de Zuviría es transitar por una Buenos Aires atemporal, cuya alma fue congelada en perspectivas desde las que, incluso, podemos encontrarnos a nosotros mismos.

Vale la pena explorarla.  http://www.facundodezuviria.com/