Datos para viajeros: Nueva York, La Neue Galerie

2018-06-10 18:32:46

Quienes acudan al Norte en las próximas semanas tendrán una estupenda oportunidad de adentrarse en el sugerente mundo de la Viena de un siglo atrás.
La Neue Galerie, ese regalo que Ronald Lauder, el magnate de la cosmética, le hizo a Nueva York, presentará una muestra dedicada a "Gustav Klimt y Egon Schiele, 1918 Centenary", con obras que su patrimonio conserva de estos artistas fallecidos precisamente en 1918, y el aporte de museos austríacos, como el Belvedere, y colecciones privadas. La exposición comienza el 28 de junio y estará abierta hasta el 3 de septiembre.
Reina indiscutible de la casa, en las salas brillará con luz propia el "Retrato de Adele Bloch-Bauer I", la obra de Klimt cuya venta en 2006 en la por entonces inimaginada suma de 135 millones de dólares conmovió al mercado del arte y a la sociedad toda. "He comprado mi Mona Lisa", declaró en ese momento el afortunado adquirente.
Lauder había planificado muy bien los tiempos. Mientras litigaba con el estado austríaco por la restitución del retrato de la musa del pintor, que en 1938 había sido confiscada por el gobierno nazi, había ido formando de la mano del marchand Sabarsky una soberbia colección de arte alemán y austríaco del período 1890-1920. Para alojarla dignamente, adquirió a los Vanderbild la residencia de la 5ta.Avenida y la calle 84, frente a las verdes frondas del Central Park y en 2001 dispuso en ella la que llamó "Neue Galerie". En 2006 llegó Adele y a partir de ese momento la historia se vuelve conocida. Frecuentes muestras temporarias, en las que también tuvieron protagonismo las artes decorativas del período, se alternaron en las salas de las dos plantas dedicadas a la exhibición, con las piezas mayores de la colección permanente.
La "Neue" se ha convertido ya en hito ineludible en una visita a la siempre sabrosa Manzana. Dos tips para visitantes: recordar que el museo cierra sus puertas los días martes y miércoles, y coordinar la visita con un adecuado pasaje, a la hora de almorzar, por el Café Sabarsky, en la planta baja del museo. El goulash que sirven es el mejor de Nueva York.

Redactado por: Adrián Gualdoni Basualdo