Poderosa familia de anticuarios señalada como cómplice de los saqueadores culturales de ISIS

2018-06-10 18:36:54

Una muestra más de la hipocresía fundamentalista del Estado Islámico, protagonizado por ISIS, es su relación con el patrimonio cultural de los territorios en que han aposentado su poder y su ambivalente actitud frente a ellos. Por un lado, destruyendo los monumentos que se presentan a su paso y por el otro, comerciando con los "infieles occidentales" (con la complicidad de anticuarios y coleccionistas inescrupulosos) todas aquellas obras de arte que pueden saquear y transformar en divisas que los ayuden a financiar su accionar.
Un ejemplo -entre los muchos que se presentan- son los numerosos procedimientos policiales que permiten rescatar estos bienes culturales. Uno de los últimos procedimientos internacionales comenzó con una casual detención de un vehículo en una carretera ginebrina, en el que se encontró una antigua lámpara de aceite que fuera robada en Medio Oriente. Los investigadores pudieron determinar que el conductor trabajaba para Ali Aboutaam, miembro de una familia de las más acreditadas en la comercialización de antiguedades, propietarios de galerías en la avenida Madison de Nueva York y también en Ginebra. La de Madison posee una discreta habitación donde se exhiben unos 24 objetos orientales sin identificación y con valores de cientos de miles de de dólares.
Desde hace años, este grupo era investigado especialmente por el gobierno suizo que estaba detrás de las actividades de la esposa de unos de los miembros de la galería, que utilizaba la cuestionada zona franca de Ginebra para contrabandear antiguedades. También las autoridades italianas, españolas y francesas tienen el ojo atento sobre las actividades de la familia. Ya en 2004 uno de ellos fue condenado en rebeldía por un tribunal egipcio a a 15 años de prisión por contrabandear objetos egipcios a Suiza.
En su descargo, los hermanos dicen que han vendido piezas a algunos de los museos más grandes del mundo, como el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el Museo J. Paul Getty en Los Angeles. El Met se negó a comentar. El Museo Getty dijo que "adquirió un objeto en su colección de Phoenix Ancient Art (el nombre de la galería neoyorquina), hace más de 20 años" y que todas estas acusaciones son falsas.
Las investigaciones han adquirido nuevamente actualidad a traves de los procedimientos respecto a un mosaico antiguo saqueado de una propiedad cercana a la fontera Siria, que ingresö a Estados Unidos con documentación falsa, declarado como "arte ornamental" y "baldosas de cerámica" con un valor de 2.199 dólares. La pieza valuada en cientos de miles de dólares. Según los comerciantes fue adquirida, en una venta de garage exhibiendo un recibo por la compra. Cuando se interrogó al vendedor este manifestó que el recibo pertenecía a una pequeña alfombra y no a un mosaico de una tonelada.
Como todas estas investigaciones, demoradas por las actuaciones de abogados especializados que recurren a vericuetos legales de lo más imaginativos, llevan a procesos interminables. Lo importante es que se vaya descubriendo la red de delincuentes que son cómplices de estos depredadores culturales.

Redactado por: Mario Gilardoni