Nueva York: Importante donación a la Historical Society

 

Publicado el junio 28, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

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Primeros y muy prudentes pasos se advierten en el proceso de reapertura de los museos de Nueva York. Mientras el Metropolitan, nave insignia de la flota, esperará hasta finales de agosto para su reencuentro con el público, el MoMA, el Guggenhaim y la Neue Gallerie aún no han decidido fijar fecha. Entre los que sí lo han hecho se cuenta la Historial Society of New York, que en su sede de la calle 72 y el Central Park, en el Upper West Side, regentea el museo de la ciudad.

En todos los museos se advierte, a puertas cerradas, una febril actividad para colocarse en la línea de lo que hoy se estima como políticamente correcto. Revisar las colecciones con mirada antidiscriminatoria en referencia a las comunidades de color, es un imperativo de la hora, poniendo de relieve, por ejemplo, la integración de obras de artistas afroamericanos, aunque hubieran estado hasta ahora relegadas a la oscuridad de los depósitos. Y el mismo proceder vale para las artistas mujeres, o pertenecientes a los colectivos LGTBQ+.

Respecto de la Historical Society han simultaneado el anuncio de su reapertura el próximo 14 de agosto con la feliz noticia de la muy importante donación que le hicieran Elie y Sarah Hirschfeld, quienes a lo largo de los años fueron reuniendo la colección que denominaron “Escenas de la ciudad de Nueva York”. Este conjunto de 130 obras de arte que datan desde mediados del siglo XIX hasta la actualidad, es el que ahora pasa a poder de la Historical Society. De su importancia dan testimonio algunas de las 82 firmas incluídas: Marc Chagall, David Hockney, Edward Hopper, Louise Nevelson, Georgia O’Keefe, Norman Rockwell, Andy Warhol…  El hilo conductor de la colección es la ciudad que inspiró a sus autores a través de sus habitantes, sus edificios, sus puentes, sus parques y los puntos de referencia que la caracterizan.

Junto con las salas que alojarán estas obras también reabrirán al público el café “Parlamento” y el restaurante “Stórico”, espacios que conforman la oferta gastronómica del museo. Ambos cuentan con una fuerte impronta itálica, por lo que sugerimos aceptar alguna de sus propuestas. Como, por ejemplo, el sándwich de salchicha con pimientos asados y cebollas caramelizadas, al que muy adecuadamente acompañará una copa del Grifone Sangiovese 2015, de la Puglia. Y un tip final para esta institución: la colección de antiguas recetas vigentes en las cocinas neoyorquinas a lo largo de toda su historia que conserva la biblioteca “Patricia Klingenstein”. Hay, además de una muy completa selección de libros y revistas, numerosos manuscritos de recetas domésticas representativas de las muchas colectividades que poblaron la ciudad, así como también las originadas en los hoteles y restaurantes más celebrados en su época.