Nueva York: Marcha atrás en la apertura de los museos

 

Publicado el agosto 2, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

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El toque sombrío que ha puesto el rebrote de la pandemia de Covid-19 en los países del hemisferio norte que ya habían considerado casi superada la catástrofe sanitaria que atravesamos, ha tenido un inmediato correlato en ciertas medidas dispuestas por los gobiernos de algunas grandes ciudades.

Es el caso de Nueva York, la que con cierta prudencia había comenzado el proceso de reapertura de sus grandes museos, como el Metropolitan, el MoMA,o  el Guggenheim. Una decisión del gobernador Andrew Cuomo dispuso esta semana no sólo la paralización de dicho proceso, sino incluso el cierre de algunas instituciones menores, como el Museo de la Ciudad, a cuya habilitación ya habíamos dedicado esta columna hace pocas semanas.

Obviamente, en la toma de decisiones en los Estados Unidos incide, en estos momentos, el fuerte enfrentamiento entre un presidente republicano que busca su reelección y algunos gobernadores demócratas que se oponen a ella. No es nuestro tema el referirnos aquí a las vicisitudes políticas de ese país, pero no podemos dejar de señalar que los museos, sobre todo los que miden la cantidad de visitantes por millones, han quedado en la primera línea de fuego de la lucha política.

Al disponer el freno a la reapertura de los museos, el gobernador Cuomo señaló claramente: “No vamos a tener ninguna actividad bajo techo, ni centros comerciales ni instituciones culturales. Todavía estamos en situación precaria, no por nada de lo que hemos hecho, sino por la negligencia del gobierno federal”. Conforme el criterio fijado para el Estado de Nueva York, instituciones que desarrollan su actividad al aire libre, como los jardines botánicos y zoológicos de la ciudad, podrán reabrir con ciertas medidas de seguridad sanitaria y de limitación de público.

Mientras tanto, en gran parte de los museos estadounidenses los curadores se encuentran abocados a la tarea de depurar las colecciones de obras o piezas que no encajen en la corrección política que el impacto del “Black Lives Matter” ha provocado. Hay incluso un cierto temor de que ciertas obras puedan ser objeto de vandalismo, como sucedió con algunas esculturas que lucían en plazas y espacios públicos. Asimismo, esta suerte de “mea culpa” que entonan a coro sensibles círculos de intelectuales, ha movilizado algunas compras por parte de museos que encontraron sus colecciones algo escasas de obras de artistas de la minoría afroamericana. De paso, algunos fondos también fueron para el lado de otras minorías tradicionalmente poco representadas en los catálogos, como las mujeres, o los aborígenes, los latinos y los orientales.

Buen ejemplo de lo expresado lo ha dado el Metropolitan, que acaba de anunciar la compra de una serie de cuatro esculturas de bronce, de gran tamaño, que encargó especialmente a la escultora Wangechi Mutu, nacida en Kenia y actualmente residente en Brooklyn. Las piezas han sido instaladas en la fachada principal del Met sobre la Quinta Avenida neoyorquina, como puede verse en la fotografía que ilustra estas líneas. Se trata de figuras sedentes, que representan mujeres, o como muy expresivamente señaló Sheena Wagstaff, directora de arte moderno y contemporáneo del museo: “La ingeniosa visión de Wangechi de poderosas figuras femeninas basadas en fuentes africanas históricas y actuales contra la fachada de Bellas Artes en la tradición occidental es lo que le da a sus esculturas un impacto magnífico. Ella literalmente redefine el umbral de este museo enciclopédico”.

Esperamos que esa “corrección política” a la que hemos hecho referencia no impida la libre discusión de estas medidas, en un nivel que deje fuera hipocresías y prejuicios, y permita a quienes participen señalar lo que verdaderamente opinan al respecto.