Nuevas reglamentaciones para la comercialización de arte

 

Publicado el febrero 2, 2015

Escrito por Mario Gilardoni

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33658266-gran-bill-un-iman-atrae-el-dinero-de-impuestos-de-negocios-diseno-plano-ilustracion-vectorialPreocupación y desconcierto provocó la reglamentación de las Resolución General 3.730 del 26 de enero sobre «Obras de Arte: Registro Fiscal y Régimen de Información» y la Resolución General 3.724 sobre «Remates y Subastas: Régimen de Información», que curiosamente se lanzó en pleno enero, un mes en que el mercado no registra operaciones.
Si bien estas resoluciones existían desde hace tiempo, su reglamentación determina un paso adelante de la AFIP en su aplicación. El tema es saber en qué medida el organismo está dispuesto a realizar controles y obligar a su cumplimiento. Sus consecuencias pueden resultar negativas. Basta preguntarle a un galerista sobre la ausencia actual de visitantes a sus locales, si a esto sumamos mecanismos desalentadores para el consumo.
En síntesis, la resolución 3.730 crea un Registro Fiscal de operadores de obras de arte (Personas físicas, sucesiones indivisas y demás sujetos que intervengan en las operaciones, por su cuenta, a nombre propio y por cuenta de terceros o como intermediario con prescindencia de la forma y modalidad en la que se instrumente el mandato y la modalidad de comercialización) y un Régimen de información respecto a las operaciones de compra y venta o intermediación de dichos bienes (Régimen de información mensual respecto de las transferencias a título oneroso de obras de arte, cuyo precio total resulte igual o superior a DIEZ MIL PESOS).
Un punto que genera muchas consultas con especialistas es un inciso que aclara: «No se encuentran alcanzadas por el presente régimen las operaciones de compraventa de obras de arte efectuadas a través de remates y/o subastas».
No queda claro si se exceptúa a las casas de remates de su inscripción en el registro, ya que con respecto a la información se contradice con la Resolución 3.724 que es muy específica en cuanto a los datos a ser provistos por las subastadoras porque crea un Registro de Información de compraventa de bienes efectuados en remates o subastas.
La responsabilidad del régimen de información la hace recaer sobre los Martilleros Públicos intervinientes, algo que no se comprende bien ya que en muchos casos el rematador es un empleado de la casa que desconoce los detalles de las operaciones. Se debe identificar a los remitentes, a los bienes o lotes rematados cuyo precio supere los 10.000 pesos, informando sobre los dueños o titulares del bien, además de los datos del adquirente o intermediario. Todo esto debe ser ingresado en la página de la AFIP.
Todos aquellos interesados en conocer con más detalles estas resoluciones, pueden consultarlos en la página de ese organismo.

Primeras observaciones
Si bien esta reglamentación puede afectar las operaciones del mercado de arte en todas sus formas jurídicas, el principal afectado será el artista, que sin medios de comercialización fluidos está destinado a una triste existencia.
Aunque los regímenes de control deben existir, cuando se los aplica más allá de las legislaciones existentes en países con rígidos controles recaudatorios, sin duda causarán una profunda convulsión en los sectores afectados.
Sobre todo cuando este afán recaudatorio está dirigido a una actividad con fuerte declinación en los últimos años, que en total muestra que las obras subastadas no sobrepasan los 20 millones de dólares. Mucho más productivo hubiera sido aplicar un nuevo impuesto a los perros, gatos y otras mascotas que tan sólo en sus alimentos balanceados muestran una facturación diez veces mayor.
Curiosamente nuestro país, lejos de estimular la actividad artística, aplica mecanismos que desalientan el consumo de bienes culturales o peor, de acuerdo a la cintura probada de la sociedad argentina, una de las de mayor carga impositiva del mundo, se volcará a las operaciones en negro. Esto significará, como ocurrió con la reinstalación del Impuesto suntuario, que bajaran las ventas y por consiguiente el IVA y Ganacias.
Otra curiosidad es que de estos regímenes se ha excluido a las ferias.
El efecto negativo de estas reglamentaciones se puede comprobar fácilmente al comprobar la disminución de subastas del Banco de la Ciudad, que fue la única organización en recabar los datos solicitados, aunque sin informarlos. Si bien en los registros de la institución existen centenares de probables clientes con toda su documentación en regla para operar, faltan los interesados en vender «dejando su impresiones digitales registradas» o teniendo que justificar el origen de los fondos con que adquirieron las obras, a pesar de que lo hayan hecho en forma comprobable.
Algo también incomprensible es el monto de 10.000 pesos a partir de los cuales se debe informar. Con el tiempo, al igual que la actualización de Ganancias, en lugar de cuadros se podrán subastar chupetines.
Solo queda esperar el resultado de estas nuevas disposiciones que comenzarán a aplicarse a las subastas que se realicen a partir de hoy, 2 de febrero de 2015.