Obscenidad es un término que se ha incorporado a las galerías de arte neoyorquinas

 

Publicado el diciembre 8, 2014

Escrito por Mario Gilardoni

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monoFrente a las nuevas modalidades que va adoptando el consumo de arte, que en muchos casos se ha entrelazado con el mercado de lujo, algunas galerías de renombre de Manhattan han incorporado a sus locales otras «mercaderías» y servicios.
Algunos ejemplos son nada menos que Larry Gagosian que está por inaugurar un bar de sushi Kappo Masa, que se suma a productos como floreros de Jef f Koons o un diseñador de interiores que además de ofrecer una edición limitada del perfume «Obscenidad» ofrece esqueletos de mono enchapados en oro.
Otras galerías están incorporando ropa de alta costura o «prêt-à-porter» según el target a que apunten. Otro elemento que está ganando espacio en las galerías son las obras de edición limitada a bajos precios. Uno de los locales mencionó no haber vendido nada de una muestra, pero que recaudó 25.000 dólares con afiches de 75 dólares la pieza.
La incógnita es si seguirá avanzando este nuevo perfil de las galerías que las vayan desplazando de su versión original de promoción de los artistas, para transformarse en un nuevo engranaje del aparato comercial de productos con buena rentabilidad.
Por todos estos motivos no debe sorprender que los artistas estén buscando un nuevo camino comercial a través de su participación en subastas o mecanismos directos en Internet.