París: James Tissot en el Museo de Orsay

 

Publicado el julio 5, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

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Con la fuerza incontenible que lenta pero firmemente ejercen los públicos del hemisferio norte sobre sus respectivos gobiernos, éstos van disponiendo la reapertura de sitios y espacios dedicados a la cultura y el ocio. Por sus particulares características, entre ellas la movilidad que imponen a sus visitantes, museos y lugares históricos llevan ventaja a teatros, cines y salas de concierto, fundamentalmente estáticos. Y así ya tenemos habilitados desde grandes museos como la Tate de Londres, el Prado de Madrid o el Louvre parisino, hasta sitios como las Pirámides de Egipto o el mismísimo campo de exterminio de Auschwitz.

El proceso de volver a poner en marcha estas instituciones es obviamente lento, y en primer lugar se ha echado mano a las colecciones permanentes, como hemos visto en el caso de los grandes museos de la capital española. Por eso nos parece augural que el Museo de Orsay, de París, haya reabierto con una propuesta dedicada a la obra del artista francés Jacques Joseph Tissot (1836-1905), más conocido por el “James Tissot” con que firmó sus trabajos a partir de su estadía en Gran Bretaña. Bajo el título “La ambigüedad de lo moderno”, la muestra revista la obra de este pintor, escultor y grabador, algo postergado por las luces más altas que el mercado ha puesto sobre sus contemporáneos, los maestros impresionistas.

La exposición, originalmente producida por los museos franceses de Orsay y la Orangerie y el Museo de Bellas Artes de San Francisco (EEUU), fue desplegada el pasado invierno en las salas del museo de la Legión de Honor, en la ciudad californiana. Algunas de las obras que en ese momento la componían, procedentes de museos y colecciones privadas estadounidenses, no cruzaron el océano en esta ocasión y la muestra en París se ha visto algo menguada en cantidad de obras. No obstante, las más de 60 piezas que la integran son bien representativas de los diversos ejes temáticos que Tissot desarrolló en su carrera. Sus años de residencia en Londres a partir de 1870, su devoción por la figura femenina, encarnada generalmente por Kathleen Newton, su musa y modelo y su retorno a Francia en 1882 tras la prematura muerte de esta mujer, con su paralela inserción en la temática mística y religiosa, se encuentran ampliamente representados en la exposición.

La curaduría, a cargo de Marine Kisiel y Paul Perrin, del Orsay y Melissa Buron, de San Francisco, propone un recorrido cronológico por la producción de Tissot, enriquecido con un amplio material documental y fotográfico que amplía la visión que se tenía hasta ahora de la vida del artista.

La muestra estará abierta al público, con las limitaciones y condicionantes usuales en estos tiempos de pandemia, hasta el 13 de septiembre próximo.

Quienes hoy visiten el Museo de Orsay encontrarán abierto el Café Campana, su característico espacio de gastronomía, cuya decoración está inspirada por las imágenes de Emile Gallé y el Art Nouveau. Teniendo en cuenta el verano europeo, sugerimos un muy fresco “Trío de Tartinables”, integrado por caviar de berenjenas, hummus y queso de cabra con ciboulette, y lo más representativo de la boulangerie parisina. Tentempié ideal para acompañar con una copa del más reciente Beaujolais.

Como muy atractiva atención de la “maison”, los comensales serán obsequiados con una variada selección de cafés o tes.