Postdam: Van Gogh en el Museo Barberini

 

Publicado el enero 12, 2020

Escrito por Adrian Gualdoni Basualdo

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En las cercanías de Berlín, la renacida ciudad de Potsdam va incorporando paulatinamente los atractivos que durante siglos la mantuvieron en el centro de la vida cultural de Europa.

Hace un par de años, en el corazón del barrio del Viejo Mercado, resurgió de sus cimientos el Palacio Barberini, erigido por Federico el Grande a finales del siglo XVIII y destruido en 1945 por los bombardeos aéreos que marcaron el final de la segunda guerra mundial. Destinado a albergar un museo de arte, el edificio, que sigue en sus fachadas los lineamientos del barroco original, fue reconstruído por el millonario alemán Hasso Plattner, señalado coleccionista y frecuente animador de las más memorables pujas en el ámbito de las subastas internacionales.

Tras las muestras dedicadas a pinturas de Henri-Edmond Cross y a dibujos de Pablo Picasso, las salas del Museo Barberini exhiben actualmente a “Van Gogh: Naturalezas muertas”, que incluye 27 pinturas realizadas por el artista en el período 1881-1890, entre ellas “Naturaleza muerta con plato de cebollas” (1889), que ilustra estas líneas y que procede del Museo Kröller-Müller.

La curaduría de esta exposición estuvo a cargo del Dr. Michael Phillip, jefe de curadores del Barberini y contó con el decisivo aporte de obras de los museos holandeses Van Gogh, de Amsterdam y Kröller-Müller, de Otterlo, los dos repositorios mayores de obras del artista. También facilitaron obras el Instituto de Arte de Chicago y la National Gallery de Washington, así como colecciones privadas, entre ellas la de Hasso Plattner.

El museo cuenta con una cafetería con posibilidades gastronómicas limitadas: No obstante, una taza de café con un trozo de torta representativa de la pastelería centroeuropea es bienvenida en esta época fría del año. Para el verano la cafetería agrega un sector sobre el patio exterior del museo, con inmejorables vistas del antiguo mercado y del rio Havel.