Qué rara atracción tiene la pintura sobre presidentes famosos

 

Publicado el diciembre 29, 2014

Escrito por Mario Gilardoni

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churchilSi bien no muy extenso el listado de personalidades con fuerte influencia política, no deja de llamar la atención la disparidad de sus ideologías. Entre los más conocidos, encabezan el grupo dos de los más acérrimos enemigos históricos, Adolfo Hitler y Winston Churchill. En la actualidad le sigue George W. Bush, sin olvidar a nuestro Juan Domingo Perón, ignorado por los historiadores internacionales.
La formación y gusto estético, aunque no temático, diferenciaron a los protagonistas de la Segunda Guerra. hitlerMientras que Hitler fue un estudiante de arte frustrado, rechazado por la Academia de Bellas Artes de Viena, y que seguramente influenció en el desarrolló de una fobia patológica por el arte contemporáneo (arte degenerado, según sus palabras) y donde se regía por el axioma «las obras de arte que no se pueden entender en sí mismas, pero que necesitan un poco de libro de instrucciones pretencioso para justificar su existencia, nunca volverán a encontrar su camino hacia el pueblo alemán».
Por el contrario, Churchill no ejerció como autodidacta sino que recibió las enseñanzas de varios reconocidos artistas amigos como John Lavery y William Nicholson y sin estar regido por condicionantes. El desarrollo de su pintura fue progresivo y encuadrado en una de las temáticas clásicas de la época donde los paisajes jugaban un rol preponderante. Si bien realizó más de 500 obras, siempre rechazó la idea de realizar una muestra, a excepción de su participación en un premio de aficionados, donde obtuvo una distinción y el envío de cinco pinturas a París en la década de los ’20, de las cuales se vendieron cuatro por 30 libras cada una, pese a que estaban firmadas Charles Morin. Su rechazo a las exposiciones derivaban de su propia evaluación «No valen la pena, son sólo de interés por haber sido pintados (seguido por una carcajada) por un personaje famoso!»
El caso más reciente de Busch es una pasión que se despertó recientemente y que él reconoce que no puede ser «un gran pintor», coincidiendo con algunos especialistas que las califican de espantosas. Unas 24 de estas pinturas, que representan a los líderes mundiales que conoció en durante su presidencia, se encuentran expuestas en su biblioteca presidencial en Dallas.
Respecto a la afición de Juan Domingo Perón por la pintura, no se conocen muchos detalles a excepción de alguna pieza presentada en remate. Uno de esos casos es la pintura de su autoría que fue vendida en Posadas Remates en 1984 a un precio de 11.155 dólares de la época (unos 24.800 actuales)
Dentro de estos autores, el mejor precio obtenido fue el de Winston Churchill, que con «The Goldfish Pool at Chartwell», óleo pintado en 1932, con base de 400.000 libras se vendió en Sothebys en 1,7 millones de libras.
El valor para Adolf Hitler es mucho más modesto, registrándose una venta en una subasta en Nuremberg de una acuarela fechada alrededor de 1914 (cuando tenía unos 20 años)»The Old Town Hall» por 102.000 libras.