Que tiene este cuadro (además de valer 15 millones de euros) para que lo roben tres veces

 

Publicado el agosto 30, 2020

Escrito por Mario Gilardoni

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Cumpliendo acabadamente el refrán no hay dos sin tres, que las autoridades no tuvieron en cuenta, se destaca este misterio de porque la insistencia de robar repetidamente esta pintura valorada en 15 millones de euros.

O existe un fanático coleccionista obsesionado con la posesión de “Dos chicos sonrientes con una jarra de cerveza” pintado por Frans Hals en 1626, o está predestinado a ser presa de ladrones con un destino indeterminado.

Esta obra tiene el triste récord de haber sido robado en tres oportunidades. En 1988 desapareció junto con otra pintura “Vista del bosque con sauco en flor” de otro importante Old Master Jacob van Ruisdael y que fueran recuperadas tres años después.

Siguiendo con su desgraciado periplo delictivo, en 2001 ambas piezas fueron sustraídas nuevamente (que casualidad!!) y reaparecieron seis meses después.

En esta oportunidad en la noche entre el martes y el miércoles pasados, el Hals fue nuevamente robado de un museo de la localidad de Leerdam, en los Países Bajos. El Museo Hofje van Mevrouw van Aerden. Lo curioso que esta obra juntos con otras valiosas  pinturas y objetos están en una sala a la que solo puede visitarse con supervisión. Los cacos aprovecharon la pandemia e ingresaron por una puerta trasera del lugar, pese a que sonó la alarma, la policía llegó tarde.

El óleo de Frans Hals robado mide 68 x 56 centímetros, y presenta a los dos alegres protagonistas riendo con la boca abierta. A la altura en calidad artística de Rembrandt, Hals nació en Amberes y se afincó en Haarlem (Países Bajos) cuando la ciudad flamenca cayó en manos de las tropas españolas durante la guerra de Flandes. En su época fue un pintor audaz porque retrataba a gente anónima, de la calle, con el mismo cuidado que si fueran ricos clientes o miembros de la nobleza. Los niños sonriendo y la espontaneidad de sus expresiones no eran frecuentes entonces en los cuadros, y él trabajaba sin esbozo previo logrando que los ojos acompañaran a la sonrisa Cuatro de sus once hijos se ganaron la vida pintando, y en una exposición presentada en 2013 en la propia Haarlem, y dedicada también a Rembrandt, Rubens y Tiziano, quedó claro que no cayó en el olvido. “La historia oficial dice que lo recuperaron los impresionistas, colegas como Monet, Manet y Van Gogh, por la expresividad que conseguía, pero lo cierto es que nunca perdió su clientela y trabajó hasta el final de su vida; sus deudas se debieron a la carga familiar”, según explicó Anna Tummers, conservadora del museo Frans Hals, de la ciudad