Raúl Russo en el Museo Nacional de Bellas Artes

 

Publicado el enero 20, 2019

Escrito por Sonia Decker

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Raúl Russo nació en Buenos Aires en 1912. Inició sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue discípulo de Emilio Centurión, de Jorge Larco y en la técnica del grabado, de Ángel Guido. Realizó su primera exposición individual en la Asociación Amigos del Arte a los treinta años de edad.

Nunca formó parte de algún grupo determinado. En 1968 realiza el gran vitral de la Parroquia Nuestra Señora de los Inmigrantes en la calle Necochea, en el barrio de la Boca.

Fue nombrado Académico de número de la ANBA en 1966.

Recibió los galardones más importantes en la trayectoria de un artista, como el Premio Palanza, y el Gran Premio de Honor del Salón Nacional en 1960 con su obra «Venecia», propiedad del Museo Nacional de Bellas Artes. Residió en París desde 1976 hasta su fallecimiento en 1982 .

«Venecia», un importante óleo de 152 x 122 cm,  es la representación más acabada de esta gran etapa de su pintura, donde se revela como un eximio colorista. Respetó siempre la luz, transformada en color puro, abandonando definitivamente el volumen y la perspectiva tradicional, cómplices de alguna manera de la ilusión figurativa. Esto se percibe claramente en todos los elementos que componen la obra, fundamentalmente en el cielo y en el agua, divididos por una línea inexistente pero demarcada por los planos de color.

A partir de una excusa inicial mínima, que puede ser la mera observación de la Isla de San Giorgio, Russo compone en este caso un paisaje, pleno de arabescos, de armonías cromáticas y de juegos de formas que conducen paulatinamente a la abstracción.

Es un dibujante eximio, que sabe resumir, sintetizar al máximo y, como lo es en este caso, utilizando una línea negra que fluye suelta encerrando las precisas masas de color, inundadas de luz.

Russo fue un innovador que supo crear una corriente inusual en una Argentina ávida de transformaciones. Su oficio riguroso y su excelente estructura dibujística le permitieron crear un nuevo lenguaje pictórico, sensible e impactante,, que se traduce hasta la fecha en una importante y sólida aceptación en el mercado.

El Museo Nacional de Bellas Artes, depositario de esta obra singular, está ubicado en la Avenida del Libertador 1473 y el horario de apertura al público es de martes a viernes de 12 a 20 horas, y sábados y domingos de 10 a 20 horas.