Resulta familiar la denominación de “asesino en serie”, pero lo es “ladrón de arte en serie”

 

Publicado el febrero 17, 2019

Escrito por Mario Gilardoni

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Esta clasificación ha recaído sobre Stéphane Breitwieser (48 años) quién desde los 20 años se inició con el robo en los mercados de pulgas de su región natal en Alsacia, aunque su actividad “profesional” la inició en 1995 en un castillo de Suiza. De ahí en más no se interrumpió su actividad hasta 2001 cuando fue arrestado por primera vez  y debió purgar dos años en prisión de una sentencia de tres.

Este traspié no le impidió continuar su carrera delictiva hasta que acabó de ser arrestado y descubierto por la comercialización de un pisapapeles por eBay. Recibió la clasificación de ladrón serial por su larga trayectoria y número de robos que totalizaron un valor estimado en 1.400 millones de euros y donde se estableció que en su recorrida por Francia realizaba un robo por día.

Su dedicación a ese delito no le impidió escribir un libro: “Confesiones de un ladrón de arte”,que en la foto vemos en su presentación. Seguramente ahora estará pensando en que se lleve a la pantalla su trayectoria delictiva.

No utilizaba ningún método sofisticado. Con la complicidad de su novia que vigilaba,   Breitwieser simplemente se dirigía hasta la pieza elegida, la escondía entre sus ropas y salía de una de las 172 galerías, casas de subastas o museos, que declaró haber robado.

Pese a los negocios que realizaba con su venta, se declaró “un amante del arte y que deseaba construir una gran colección”.

En su casa materna tenía escondidos 163.000 euros y una cantidad de objetos robados que sobrevivieron a la destrucción que su madre llevó a cabo de unas 100 obras “para atenuar las pruebas contra su hijo”.

Las instituciones de todo el continente respiran aliviadas con la desaparición de las calles de la amenaza constante que representaba Stéphane Breitwieser.