Roldán concretó una subasta que abre un nuevo camino para el arte contemporáneo

 

Publicado el noviembre 17, 2019

Escrito por Mario Gilardoni

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En un contexto muy particular se desarrolló la venta del patrimonio de una pareja de coleccionistas que decidieron renovar el arte acumulado en 30 años. La rematadora logró el doble objetivo propuesto: por un lado concretar una venta exitosa con artistas que por primera vez ingresaban al circuito del mercado secundario y, no menos importante, totalizar ventas por encima de los 600.000 dólares, monto  que se había propuesto  en su cálculo de bases.

El público que desbordó la sala significó un grupo heterogéneo, poco frecuente en los espacios de remates, en gran parte vinculados con los vendedores e incluyendo artistas y galeristas, que premiaron con nutridos aplausos y exclamaciones de entusiasmo la mayoría de las ventas.

Este hecho permite desvirtuar una de las críticas que precedió a la operación, donde se señalaba la “incompatibilidad” de que una subastadora pusiera a la venta obras de artistas vivos que son en la actualidad representados por galerías y dealers. (olvidando que Roldán no sólo actúa como rematadora sino que conduce la galería Barro).

No hay duda que los precios establecidos en el remate, que en algunos casos resultaron records, fortalecieron la cotización los artistas. Interesante fue el hecho de que galeristas presentes en la sala compraran obras de sus representados.

La obra de dos artista concentraron los cinco precios más importantes de la subasta. En primer y segundo lugar Matías Duville. Una obra sin título realizada con birome sobre seda de 100×122 cm,  fechada en 2006, se pagó 48.000 dólares, triplicando la base calculada. Le siguió una enorme obra ejecutada con carbonilla y crayón sobre papel de 150×325 cm, fechada en 2010, que fue pagada  algo menos del doble de la base, 42.500.

El tríptico de Adriana Minoliti, “Figuras sobre selva” I, II y III, vendido por separado,  consiguió 30.000 dólares por cada uno de estos óleos y acrílico de 250×200 cm.

Un interesante desafío para Roldán es mantener dentro de su planificación anual un espacio dedicado a este tipo de oferta, debiendo para ello retener un público que parece ávido por este nivel de obras.