Sentencia de tribunal francés contra falsificadores de la obra de Rodin

 

Publicado el abril 28, 2019

Escrito por Mario Gilardoni

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Este caso actualiza el tema de las falsificaciones que están introduciéndose subrepticiamente en el mercado de arte. Nuevos adelantos tecnológicos permiten reproducir obras originales que requieren mucha experiencia para clasificarlas como falsas.

Esta modalidad se da especialmente con el arte escultórico, que gracias a la utilización de moldes de siliconas permiten reproducir los menores detalles de la obra original, incluido el sello de fundición en el caso de los bronces, donde las pátinas resultan un elemento de gran importancia a la hora de la certificación.

En el caso francés, la corte sentenció a dos comerciantes, con base de operación en Italia, que durante muchos años falsificaron y vendieron copias como obras originales.

Algunas estimaciones determinaron la producción de unas 1.700 copias, vendidas a un promedio de unos 45.000 dólares, lo que llevó a una recaudación de unos 76 millones de dólares.

La sentencia recayó sobre el comerciante norteamericano Gary Snell de 70 años -y un socio francés- que operaban a través de una empresa italiana, Gruppo Mondiale. Entre las obras copiadas se encuentran versiones de “El pensador”, “El beso” y “La mano de Dios”. Para ello utilizaron moldes de yeso tomadas de obras originales, a lo que se suma la opinión de expertos que señalan que los sucesivos vaciados de yeso pueden dañar al original.

El juicio se prolongó durante 18 años dado que los tribunales no podían actuar debido a que el delito no se produjo en el territorio francés, al comercializarse en el extranjero. La única institución autorizada a producir y vender réplicas es el Museo Rodin, que se estableció con la herencia de todo el taller del artista al gobierno que decidió crear el museo.