Un lugar de privilegio para la obra de Lucio Fontana: El Museo Guggenheim de Bilbao

 

Publicado el febrero 28, 2021

Escrito por Mario Gilardoni

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Más allá de exponer una obra colgada en uno de los muros del museo, se acaba de instalar una impresionante obra de Fontana en un lugar de privilegio como es su atrio, espacio que deberán transitar todos los visitantes de la institución.

Es una pieza monumental de cientos de metros de tubos de neón, retorcidos y caóticos que en forma de arabescos se integra con las líneas y perspectiva arquitectónica diseñada para el edificio por el reconocido arquitecto Frank Gehy y que se ha transformado en un símbolo icónico de la ciudad.

Este neón fue creado por el artista en 1951 para la Novena Trienal de Milán (Struttura al neon per la IX Triennale di Milano). Realizada en un material poco común para los criterios estéticos de la época con el uso de la luz eléctrica como material exótico en las artes tradicionales. Esta obra le fue encargada especialmente para exhibirse en la Trienal.

A lo largo de su carrera, Lucio Fontana (n. 1899, Rosario, Argentina – d. 1968, Varese, Italia) convirtió el espacio en un tema de constante indagación y meditación, y lo abordó en múltiples contextos utilizando una amplia gama de materiales. Después de marcar el comienzo del movimiento espacialista y regresar a Italia en 1947, Fontana viró gradualmente hacia la abstracción radical y la experimentación. Pionero en su uso del espacio vacío como generador y componente único de obras de arte, Fontana fue una figura clave en el desarrollo de múltiples grupos de vanguardia, incluido el grupo internacional Zero, además de servir como piedra de toque para artistas notables de posteriores generaciones, entre ellas Yves Klein, Jorge Oteiza y Jesús Rafael Soto. A pesar de ser mundialmente conocido por sus lienzos monocromáticos, cortados y perforados,