Una nueva modalidad de operación de marketing en el mercado de arte protagonizada por Banksy

 

Publicado el octubre 7, 2018

Escrito por Mario Gilardoni

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Se conoce la extravagancia de Banksy, el artista que se hizo famoso por su arte en las calles y hacer de su persona un misterio cuya imagen es “desconocida” en el mercado, pese a su rechazo a la comercialización del arte, especialmente para aquellas obras que no han sido elaboradas para “colgar detrás de un sofá”.

Pero su estilo personal marcó uno de los límites vividos en una sala de remates cuando Sotheby´s en Londres, puso a la venta “Girls with the ball” uno de los temas emblemáticos del artista, originalmente pintado en una pared y luego reproducida en múltiples ediciones.

Esta obra sobre papel, puesta en escena con un estimado entre 200 a 300 mil libras, resultó ser adjudicada en un 1,4 millones de libras a un comprador anónimo que ofertó por su compra (muchos llegaron a suponer que Banksy estaba presente en la sala ya que otra de sus particularidades es mezclarse entre el público). Hay que tener en cuenta que para que un precio crezca cinco veces es necesario que existan por lo menos dos oferentes, sin ignorar que para este tipo de trámites se inventaron los “grupies”.

En el momento que el martillo marcó la adjudicación de la obra, ante la mirada atónita de la sala, ésta comenzó a autodestruirse mediante un mecanismo oculto en  el marco, que actuó como un destructor de papeles comunes en las oficinas que reduce el papel a finas tiras.

Ya se está lanzando al mercado la idea que la obra así destruida puede costar por lo menos un cincuenta porciento más. No nos olvidemos que hay coleccionistas que han adquirido a precios muy importantes latas conteniendo los excrementos de un artista (Piero Manzoni). Otro elemento a tener en cuenta es la cantidad de millones de dólares que significan el espacio publicitario que captó en todos los diarios del mundo.

La casa de remates, para justificar la situación, emitió un comunicado en el que calificó el incidente como de una nueva leyenda en el mundo del arte.

No se sabe desde cuándo el mecanismo triturador operado a distancia estaba dentro del marco, pero curiosamente Banksy puso en su página de Instagram  la escena de la sala cuando la pintura se “autodestruía”.

Una duda al editar esta nota es si correspondía incluirla en la sección de humor de esta página.