Victorica en el Museo de Arte Tigre

 

Publicado el marzo 2, 2019

Escrito por Sonia Decker

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El 4 de enero de 1884 nace en Buenos Aires Miguel Carlos Victorica, hijo único de una familia de raigambre tradicional. Su infancia se desarrolló en una quinta en San Fernando, rodeado de mujeres, mimado, voluntarioso pero de carácter difícil.
Inclinado al arte, su primer maestro fue Ottorino Pugnaloni y en 1901 ingresa en la Sociedad Estímulo de Bellas Artes donde conocerá los secretos del claroscuro y de la pintura naturalista.

En 1911 fallece su padre y viaja con su madre a París donde permanecerá por siete años, regresando en 1918 para instalarse en La Boca donde vivirá humildemente con Ángel Monti, un policía que le servirá de modelo y compañero de vida.
En 1941 gana el Gran Premio Adquisición del Salón Nacional con «Cocina bohemia», y muy de a poco va obteniendo el reconocimiento que su modernísima pintura le otorgó.

Si bien vivíó en Europa durante la gran eclosión de las vanguardias, nunca se embanderó con ellas, así como tampoco con la revolución impresionista.
Fue su pintura una belleza del desdibujo, de las sugestiones íntimas, plena de soltura y de audacia, que se convirtió en una absoluta gestualidad personal.
En 1950 realiza en la galería Peuser una exposición conjunta con Spilimbergo que mostró la curiosa relación entre ambos maestros, tan dispares en sus manifestaciones estéticas. Victorica fallece en Buenos Aires en febrero de 1955.

El Museo de Arte Tigre adquirió en 2005, la magnífica «Naturaleza Muerta», que refleja la calidad absoluta de Victorica a la hora de pintar esta temática tan cara para él. En su taller proliferaban en absoluto desorden todo tipo de objetos, imágenes religiosas, fotos, estampas y elementos de la cocina diaria. Todos le interesaban como modelos. Utilizando colores casi puros, con una materia densa y sensualmente palpable, va disponiendo los diferentes elementos, a veces con perspectivas casi insólitas. Cada forma aparece viva, no delimitada, delante de un paño blanco purísimo que cae delante de un plano negro y profundo. Los objetos parecen no apoyarse y pareciera que fueron compuestos por instinto. Victorica muestra su calidad como colorista y se destaca su rebeldía a la disciplina de la línea y del contorno que conservará toda su vida, y que conforma lo más representativo y bello de su pintura.

El Museo de Arte Tigre está situado en el Paseo Victorica 972 y sus horarios de atención son de miércoles a viernes de 9 a 19 horas y sábados y domingos de 12 a 19 horas.